Mi grupo de amigas definitivo me llegó con diecisiete años. Eme y las demás. No teníamos complicaciones, y fuimos creciendo todas juntas, manteniéndonos unidas, pero claro, no hay cambios demasiado excesivos cuando tienes dieciocho o veinte años… los cambios brutales han ido llegando a partir de los 25.
La vida nos ha ido cambiando, lógicamente. Eme está casada y con la Muñeca, Esther consiguió lo que tanto ansiaba (casarse con el INDESEABLE…) y Paris y yo, aquí seguimos, avanzando de otro modo menos tradicional.
Hemos pasado once años juntas, de llamarnos y vernos todos los días, Cuando Eme empezó con el que hoy es su marido, yo tenía alguna pareja no-duradera (un año, recordemos que lo mío es la maldición del año) y Esther al INDESEABLE, lógicamente ya no eran los tiempos de instituto y los veranos de playa día si y día también, porque el trabajo, parejas y demás, hacían más difícil coincidir, pero hemos ido manteniendo esa hermandad que siempre hemos tenido… Eme y yo ahora mismo tenemos vidas total y absolutamente diferentes, ella tiene casa, marido e hija y yo soy una currela-universitaria, pero aún así, aún cuando tenemos vidas tan dispares, no hemos dejado ni un solo día de hablar por teléfono, y vernos mínimo dos o tres veces por semana.
Esther se descolgó en su época Pre-Boda con el INDESEABLE. Empezó a no tener tiempo para nada porque tenía que organizar la boda y decía que cuando pasara volveríamos a quedar como siempre… pero todo se ha ido diluyendo. Ahora Esther es como un eco, un fantasma que aparece de cuando en cuando y con las mismas se va. No puede quedar porque no tiene tiempo para nada, Pero lo saca para irse de cañas con otra gente… para no parar los fines de semana por su casa, pero por supuesto, cuando hablamos por teléfono me suelta el tópico de “a ver si este finde nos vemos”…. O a Eme “a ver si vamos a ver a la Muñeca…” Ha llegado a pasar por la puerta de Eme y decirme que “ya si acaso pasaré otro día”…
Entre las virtudes de Esther, está la de la organización. Es una organizadora de eventos sociales nata. Las barbacoas ficticias (las barbacoas las organiza, pero como no se materializan nunca, Eme y yo las llamamos las barbacoas ficticias) en su casa, las cenas en su casa, comidas varias… etc. ella lo planea, pero normalmente no suelen hacerse realidad. (Dicen que lo que cuenta es la intención no?) El último evento que ha organizado, la comida de Semana Santa para vernos todas…
La fecha era el Jueves Santo. Llevábamos como un mes diciéndolo, la semana de antes elegimos el sitio, y supuestamente estaba todo organizado para vernos, pero Esther me llamó esa misma mañana y la pospuso porque una amiga suya había salido la noche anterior y tenía resaca (¿?¿?) Eme se enfada y me dice que el sábado si que no iba ni de coña.
El sábado llega, me vuelve a llamar Esther por la mañana para decirme que EL INDESEABLE no trabaja y que se van a dedicar todo el día a limpiar, que fuésemos nosotras, y que “si acaso me acerco a tomar un café con vosotras” Al final, me dijo Eme que Esther le había comentado que se iba a comer por ahí con EL INDESEABLE, y así quedamos las tres únicas supervivientes, Paris, Eme y yo, no la cancelamos porque nos dio igual que ella no viniera, ya teníamos el cuerpo de comer fuera, aunque, la verdad, nos tocó la moral inmensamente. – por ser fina vamos-
Lo gracioso, curioso, pero que no deja de asombrarme, es que Esther siempre hace lo mismo, que no es la primera vez que nos deja tiradas, que lo hace de continúo. Como la Navidad pasada que organizó la cena de Navidad y al final ella no fue. Pero no pasa nada, ella no cree que lo tomemos mal, porque ella es un alma libre (únicamente enganchada al INDESEABLE) si le sale cualquier cosa mejor, nos deja tiradas, y oye, aquí paz y después gloria.
También es gracioso, que en una amistad de tantos años, donde he salido de la cama a las tantas, en pijama, dormida placidamente, me he vestido y he bajado porque ella lloraba cual Magdalena por su amado, por alguna de las innumerables peleas que tenía (tiene) de continúo… y en esa misma amistad, no tuvo tiempo de ir a visitarme al Hospital, y en un mes que estuve de baja sin poder salir de casa, me visitó dos veces (todo un detalle que agradezco enormemente) Y en esa misma amistad, el INDESEABLE una noche de copas de más le dio por prácticamente llamarme puta (es que soy una mala influencia para la candida de su amada… o él un energúmeno paranoico indeseable y cabrón) y que hizo ella? Defenderme a capa y espada? Decirle a su amado que respetase a su amiga? Nooo, por favor, quedarse callada…. Esa fue la mejor opción que se le ocurrió… O aquella vez, en la boda de una amiga mía, como tuvo movida con su amado, me llamó para decirme si se podía venir conmigo a la boda (previamente mi amiga le había dicho que si quería ir que fuese) pero ella declinó la oferta, y estando ya a punto de entrar al Restaurante me llamó y por supuesto se vino porque como había tenido movida con el INDESEABLE, pues está claro, que aquí está el pañuelo de su amiga….Y tengo tantas (Eme tiene las suyas propias…) anécdotas del estilo… Y lo cachondo, es que me di cuenta de su sentido de la amistad hace poco.
Que ingenuidad la mía oye. Que inocencia con mis casi veintiocho años… como me tima la gente, me venden la moto sin ruedas y yo voy y me la compro.