Archive for Diciembre, 2007

Esto no es un balance

Domingo, Diciembre 30th, 2007

Me gusta muchisimo la contabilidad, siempre me ha encantado, todo tiene que cuadrar y si no cuadra es que algo has hecho mal, buscas, compruebas y cuadras. A final de año, con el balance tras el cierre, verás si has tenido pérdidas o ganancias. Me gustaría que la vida fuese tan simple como la contabilidad. Tan directa.

Pero este año no voy a hacer un balance. No voy a poner en mi Debe y en Haber los momentos buenos y malos que me ha traido el año 2007 que está en la mismisima puerta del cielo de los años pasados. No. Este año solo voy a recordar lo bueno que me trajo y a tomar viento lo malo que he vivido.

Mis momentos estelares (por órden cronológico)

- El día que aprobé el Acceso, cuando volvíamos de Valencia y me llamó una amiga para decirme “enhorabuena universitaria” Y yo sólo acerté a decir “mentira” y a ponerme a llorar mientras todos armaban jaleo en el coche-

- La noche que nació Carla. El primer instante de oir su llantito. Cuando la vi por primera vez en la incubadora?? o como se llame el chisme ese. Cuando la toqué por primera vez. el miedo que me daba de verla tan pequeñita.

- El viaje a Venecia-Florencia completo.El Reencuentro con kamikaze. el frío. el calor.
Todo.En definitiva ha sido un viaje perfecto. único. maravilloso. El reencuentro con la felicidad más plena.

Fin de los momentos estelares.

Pero he tenido muchos momentos buenos….

Las risas en la oficina, con mi jefe, los cafés, los Martinis, las bromas con mis compañeros, las conversaciones surrealistas con Eme, las no menos surrealistas con mi Mejor amigo (aún no he encontrado un nombre digno de él) Las alegrias que me ha dado la nena reconociendo mi voz, quedandose dormida en mi pecho, sonriendome cada vez que me oye. La gente que he conocido, vosotros, vuestros post, los de siempre, los más recientes, conoceros un poco cada día en vuestras letras, las conversaciones en el messenger, los mails, las grazietas, mi hermano, sus historias, las risas cuando me enseña a pegar (practica Full Contact o como se escriba) Las pelis en el cine con palomitas dulces, las buenas y las malas. Los buenos libros que me he leido. Las veces que he cantado y bailado por mi casa. ver a Fito en vivo, escucharlo, dejarme llevar por el ritmo, saltar, bailar, cantar a grito pelaó… Los “Piña Colada” que me he bebido en un bar muy pijo. Las cenas por ahí con amigos. Cuando vino mi Burbujita a vernos que está reguapa más que guapa. El reencuentro con mi Solete, las fotos que nos hicimos poniendo posturitas… las tardes de playa vuelta y vuelta, el color tostado de mi piel aunque Eme se empeñe en decir que soy Blanco Nuclear. La comida con mi mejor amigo en el Japo, que se le indigestó (también en la cartera! La primera vez que vi los libros de mi recién escogida carrera. Las noches que he dormido de lujo, sin tener pesadillas. La tortilla de patatas de mi abuela. Los regalos de mi cumple.

Y paro… pero podría seguir.

Y a pesar de los día de lluvia, esos me importan bien poco, porque sin ellos no podría apreciar tantos rayos de sol en mi ventana.

FELIZ AÑO 2008 PARA TODOS!!!!!!!!!!

Un chin-chin con todos vosotros por el año nuevo que está al llegar, para que nos traiga muchas más cosas que compartir en este trozo de mundo tan nuestro ;)

Un abrazo.

Feliz Navidad

Domingo, Diciembre 23rd, 2007

Feliz Navidad!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

A todos y cada uno de vosotros.

Alba está de vacaciones (y yo también!!!!!!!!!!!!!)

Un abrazo inmenso y muy muy Navideño

No basta

Martes, Diciembre 18th, 2007

Aterrizas en la realidad que te estampa dos besos en la cara de bienvenida… le ha faltado decirte “por fin has vuelto, te echaba de menos” Pero a veces, la realidad es una sombra, está desdibujada, y flotas sobre ella, sigues caminando por sus pendientes y llanuras sin pisar ningún charco.

***
En un post no coge una ráfaga de aire fresco, limpio, algo así como el aire que me faltaba para respirar. No coge la complicidad, ni el calor de un abrazo. No cogen las risas, ni las veces que las copas de vino chocaron, no coge el sabor de una pizza, no coge una mirada tierna, ni la sensación de sentirme protegida, tranquila, por primera vez en mucho tiempo. No coge en un post el frío cortándonos la piel, ni las risas por ver a unos turistas orientales pelearse con las palomas. No coge en un post, el sabor de un café.

No cogen mis caprichos. No coge el tacto de mi osito de peluche con sombrero típico, no coge el tener que volver atrás para comprarlo, no cogen las bromas, no cogen las confidencias. No cogen las sonrisas cómplices. No coge el cansancio. La nieve que dificultaba la conducción. No coge la concentración. No coge la satisfacción de llegar bien por fin, no cogen las callejuelas, ni los infinitos puentes. No coge las risas con aquella señora que nos vendió unas figuritas de cristal típico. Ni lo bonito de mi anillo. No coge la burbuja de las horas volando, entre paseos, palabras, secretos. No cogen las canciones que escuché. Ni las que canté, ni la que no conocía mientras los carteles verdes (y no azules) pasaban a mi lado.

No coge los nervios en el estomago al volver a una ciudad que me dolía en las venas, y sentir que me reconciliaba con ella. Con la más bonita de las ciudades, con la que más amo y odié. En un post no coge el calor de un hogar que no conocía pero que reconocía. Ni la caricia a una perrita. No coge el sabor de una lasaña con la que soñaba hacía siete años. No coge la alegría, la felicidad por ver a una familia que me acogió estos días con el mismo cariño que la primera vez. No coge la enorme felicidad recorriéndome cada poro de mi piel al ver a la niña de mis ojos, grande, con su pelo liso (a ella le gusta más el rizado dice) y tan alta y guapa, ni se puede ver en un post su demostración de danza. No coge en un post, y ya quisiera, de aquel niño que conocí como bebé. Ni como me acariciaba el pelo, y como estaba sentado encima mío abrazándome y dándome besitos. No cogen las risas cuando se explotaba un globo. No coge nada de lo que realmente he vivido, porque no hay palabras, ni me bastan, ni en español, ni en italiano (ni en itañolo que es nuestro idioma) para describir todo lo que estos cuatro días han significado para mi.

No coge la tristeza de despedirme. El poco tiempo que ha sido. No coge sentir una punzada de soledad al ver que era el último abrazo. No coge mi sentimiento dormido despertando porque hemos luchado por separado y al final la vida, nos lleva siempre al mismo punto. No coge ese sentimiento de vivir lo vivido y ser algo nuevo. Lo extraño y conocido en el mismo instante. No cogen las promesas, que siete años después, en parte, se han cumplido.

No coge Venecia en un post.
Ni ese trozo de Florencia que me ha reconocido.

Que pena, que no se pueda meter todo lo vivido en un post.

10-12-07

Lunes, Diciembre 10th, 2007

Alguna vez, el fantasma del pasado se posará en mi cama. Y será igual, pero tan diferente que quizá ya no lo reconozca.

Alguna vez, miraré hacía atrás, con esa curiosidad que da el avanzar por la senda que es la vida, y no recordaré ese dolor fuerte y brutal. Recordaré el hecho de que dolió, pero nunca volveré a sentir ese dolor golpeándome dentro sin descanso. No por él. Ni por nadie. Será otro dolor, con otro sueño, pero no suyo.

Alguna vez, hablaremos, y sentiré que la magia emigró de mi corazón un día, sin saber exactamente que día dejé de sentir ese calor en su voz para tornarse fría y casi desconocida. Y me preguntará que tal, y le responderé que bien, siendo enemigos de un sentimiento que voló hará ya mucho tiempo.

Alguna vez, recordaré el sabor de su boca, como de casualidad, un fugaz destello en lo que será la vida que viviré sin él. Y no recordaré lo que añoraba sentir sus labios posarse en los míos, ni como era besarlo. No recordaré nada de eso, se esfumará con la lluvia, como el llanto, como el desgarro que lleva su ausencia a mi lado postrada, compañera infatigable de desvelos, de sueños que se rompieron.

Alguna vez, olvidaré el sentimiento. Lo que me hizo sentir. Algunos recuerdos permanecerán en algún cajón polvoriento de la memoria, y alguna vez, sin querer, me acordaré de él. Y no será nítido. Ni preciso. Ni sentiré que perdí nada. Mi corazón quedará resignado, cualquier día, sin que yo me entere. Sin que me avise de que el amor se cuela por las rendijas del olvido… y dejaré de añorarlo, y no lo sentiré clavado como un cristal que duele y no puede ser quitado.

Alguna vez, la vida pasará de soslayo, me guiñará el ojo, y no sentiré un temblor cuando me mire, porque su mirada no me dirá nada, ni veré en sus ojos ningún sueño, ni los míos brillarán con su presencia, seremos dos extraños más en esta ciudad.

Alguna vez, seremos extraños, extraños que se conocieron en un trozo de camino, que se bifurcó, y estaremos lejos, el uno del otro, y nunca volveré a sentir el corazón latirme deprisa con ese sentimiento que una vez me llevó a su vida.

Tan lejos que nos habremos convertido en extraños. Extraños de lo que un día vivimos, lejanos de lo que un día sentimos. Tan extraños que da miedo ahora pensarlo.

Es el paso del tiempo en un corazón abocado al delirio. Al esfuerzo de olvidar sin más remedio que el olvido. Sin más enfermedad que el sentir y el sobrevivir a lunas que traicionan, a soles que no llegan, a estrellas que se perdieron en alguna de las noches en las que pensé en él y se apagó el cielo.

La vida me aprieta. Me aprieta la soga de un amor condolido, exhausto, perdido, rendido. Una soga que alguna vez fueron alas. Porque es así el inexorable paso del tiempo. Es cierto que lo quiero, tan cierto como que un día lo olvidaré.

Y guardaré un cariño, ajeno al dolor que un día sentí – que siento- que dejaré de sentir. Y no suspiraré de vez en cuando, al recordar algo que vivimos juntos. No miraré sus fotos. No extrañaré aquellas imágenes donde nos abrazábamos ajenos a un futuro que se tornó presente en aquel septiembre de 2007.

Será todo como un sueño. Como algo que no viví yo, aunque lo haya vivido.

Es la grandeza de la vida.

Y seremos extraños en una ciudad gris con mar, donde nos quisimos. Fuimos felices. Lloré y reí. Fui tan feliz como infeliz. Soñé tanto como desperté. Volé y caí…. Y los dos naufragamos en el mar de los sentimientos perdidos, donde alguna vez, sin querer, nos volveremos a reencontrar.

Para animales nosotros

Miércoles, Diciembre 5th, 2007

Anoche leía a Pérez-Reverte, un libro recopilación de sus artículos, ni que decir, que me está gustando mucho, que a veces me río a carcajadas, que a veces discrepo, y otras asiento ante cada palabra.

Anoche, terminé de leer un artículo y me puse a llorar, culpa a medias de la sensibilidad de más y el chocolate, y gran culpa de la contundencia de este hombre, y el sentimiento de indignación y rabia.

Tengo un pájaro, como sabéis, que es una locura, y la alegría de mi casa, un simple y pequeño pájaro, que nos acompaña encima del hombro a todas partes, que adora a mi hermano por encima de todas la cosas, (se pone a piar sólo con que el le silbe desde la escalera de la calle porque lo reconoce, y lo espera en la silla si él ha entrado hacía el pasillo que da a las habitaciones) que no le gusta estar en su jaula, que revolotea de alegría cuando lo sacamos, que disfruta con las Oreo (le chiflan) que siempre que hay alguien en la cocina sale disparada para allá a ver si hay algo para ella, que le gusta que le acaricien la cabeza, y cuando quiere que lo hagamos se acerca correteando por nuestro cuerpo y nos pica suavemente los labios para que le demos atención… que bebe agua en un taponcito si nos ve bebiendo agua a nosotros… y sabéis? todo lo que diga, se aleja de la realidad del sentimiento de ternura, de sonrisas cómplices en nuestra familia ante alguna nueva monería del pájaro…. Y es un pájaro, no un perro, o un gato, que son las mascotas más usuales, y las que más te aportan, sobre todo un perro, que te da mucho y te pide poco, que es fiel, cariñoso, y que siempre estará para ti, no como un ser humano, el perro no es egoísta, es entregado.

De esas cosas que me hacen hervir la sangre, enfermarme, morirme de tristeza, rabia, y tener un instinto violento, es ver maltratar a un animal, o abandonarlo… Me hace sentir igual… Le daría de hostias a alguien que pega a otro ser vivo. En serio. Me enferma. Pero no son mucho mejores aquellos que abandonan porque les sobra un animal. El artículo iba de esto, de un perro que abandonaron los muy cabrones, los muy cerdos, en una gasolinera, y el perrito – dice Arturo- vive en la gasolinera, pero siempre que llega un coche, olfatea, porque quizá vengan a buscarlo. El articulo, ya dije antes, me hizo llorar, de tristeza, de coraje, de la sangre hirviéndome dentro.

Perdonadme los tacos, pero que hijos de puta. Y el perro, fiel, esperaba un año después a sus amos, en aquella gasolinera, con la ilusión de que quizá un día lo vinieran a buscar.

Después, llanto acabado, luz apagada, y el sueño que no llegaba, recordé lo mucho que me enfadé con el Hermano de Rafa, cuando dijo que iba a dar el perro “Para que esté mejor” porque este no es sitio y bla bla bla… se le olvidó, cuando lo compró cachorro, que el perro crece, que es denominado “un perro peligroso” aunque lo más peligroso que ha hecho este animal ha sido subirse encima mía con lo grande que es, con sus 45 kg. Y casi hacerme caer. Es juguetón, le encanta la gente, es auténticamente fiel a Rafa y su hermano, y cuando me ve, por ejemplo, viene a saludarme lleno de alegría, porque me reconoce en cuanto bajo del coche… Y me enfadé por “buscarle un sitio mejor” sin pensar que ese animal estaba habituado a ellos, que les era fiel, que ese perro se entristecería cuando no los viese, cuando Rafa no lo pasease los domingos, que joder, es más fiel y leal de lo que nunca serán ellos…

Y me enferma, lo reconozco, me enferma que no se entienda la responsabilidad que conlleva tener un animal (aunque sea un pajarito pequeño como el mío) que si no puedes cuidarlo, no lo cojas, no lo compres, deja para otros que sepan realmente apreciar lo que te ofrece un animal, pero no seas hijo de puta, y no le pongas una mano encima a un animal que te quiere, no lo abandones después en una gasolinera, en la autovia, en algún sitio, ¿por qué te consideras mejor que un animal? Ellos son mucho mejores de lo que somos nosotros, más coherentes, más leales a sus sentimientos, menos egoístas, y ¿sabes? serán siempre más auténticos que cualquier ser humano.

Aquí teneis el artículo, por si quereis leerlo

Egoismo

Lunes, Diciembre 3rd, 2007

No hay amor que cien años dure. Ni tristeza. Ni rabia. Ni sentimiento que no aplaste el tiempo, todo es efímero. Todo acaba desvaneciéndose con la lluvia y el sol.
***

Salvo excepciones, no creo que haya nadie muy bueno, ni nadie muy malo. No creo en la humanidad – mira si no la televisión – creo que sólo somos egoístas, por naturaleza, y que somos un mal de este planeta y cualquier otro que algún día con esa ansía de conquistar tan histórica, tan de la raza humana, conquistaremos.

En realidad, espero que un día nos extingamos como raza y dejemos en paz a la naturaleza, a la vida, que lo que hacemos nosotros no es vivir, es destruir. Y A modo de ejemplo, solo el ser humano mata sin necesidad de comer, así que creo, que de forma generalizada, somos lo peor que le hemos podido pasar a la Tierra.

Como decía, y teoría catastrofista a parte, salvo honrosas excepciones, nadie es muy bueno, y desafortunadamente, si que hay mucha maldad extendida a lo ancho y largo de continentes pero la gente “normal” consumistas empedernidos, tenemos en el baremo de la bondad un puntillo medio, algunos tiran más para la bondad, y otros para la maldad, pero a rasgos generales, creo que nuestra motivación es el egoísmo. Que es lo que nos mueve. El Yo quiero, el yo necesito. El yo.

Como prueba de esto, YO. No soy mejor ni peor que los demás. Pero todas las personas de mi alrededor, admiten, que tengo un gran déficit de egoísmo, que me lleva al 90% de los líos en los que me meto. Y así, mal vamos Alba, mal vamos.

Por contrapartida casi todas las parejas que he tenido, han sido egoístas. – y ojo que generalizo y no especifico - Cuanto más he dado, más me han pedido. Y esta teoría la tengo totalmente clara. Con hechos probados de que ha sido casi siempre así.

Para muestra, un botón. El botón es Rafa. Perro del hortelano donde los haya que tiene el dudoso honor de romperme el corazón tres veces en dos meses. Wow.

Y esta es la teoría:

Ahora, tras pedirle por tercera (Será la vencida?) vez que me deje en paz, que se aleje de mi, que me permita olvidarlo, y por tercera vez me dice que vale, me pregunto hasta que punto llega su egoísmo. Porque nunca he dudado que me tuviese cariño, o que yo sea tan especial, como él mismo proclama, pero entre mis necesidades y las suyas, se queda con las suyas, el tenerme cerca de él, porque es lo que él quiere, y no le importa si yo sufro ni un pimiento morrón. No le importa ni le ha importado, lo que yo necesito, deseo, o quiero. porque si le hubiese importado, o hubiese tenido en cuenta mi opinión, mis deseos, o mi necesidad de alejarme de él, me hubiese respetado lo suficiente para al menos, concederme lo único que le pedí tras dejarlo. Darme tiempo para recuperarme. Pero como su necesidad de mi, de mantener ese hilo fino que le acerca a la felicidad, porque soy como soy, y porque le comprendo, le animo, le apoyo, y soy su fiel compañera, la única que nunca le falló ni en los peores momentos de su vida, no desea que me aleje de él, pero no puede quererme como pareja, no soy la madre de sus hijos, ni la mujer de su vida, ni nada parecido, pero aún así, prefiere ahogarme en llanto, que permitirme ser feliz sin él de otro modo distinto. “mía aunque no la quiera” supongo que pensará. La verdad es que no me he molestado en preguntarle por qué cojones no me deja vivir mi vida. No me importa ni lo más mínimo sus motivaciones para tenerme prisionera en un baile de mascaras, donde fingimos que estamos bien pero somos los dos infelices – al menos yo-

Entonces vuelvo a pensar en el egoísmo humano. En lo que yo hubiese hecho. Porque en ese déficit de egoísmo que mi gente dice que tengo, lo hubiese dejado ir, porque yo, tonta de mi, pasada de moda, prehistórica donde las haya, cuando quiero a alguien, deseo su felicidad, aunque su felicidad a mi me suponga joderme un rato.

Valor. Esperanza. Nada.

Sábado, Diciembre 1st, 2007

Suena una y otra vez mientras escribo este post: Hoy me voy (Juanes)

Devuélveme ese corazón
que tu no supiste valorar
lo que te daba yo de verdad(…) por amarte, por mi culpa,
por los besos que en el mar te di
Corazón me sobró y coraje me falto para dejarte
tengo miedo de no olvidarte
y por eso de ti me despido
Hoy me voy
Hoy me voy

De memoria lo sé todo. Imagino la escena cientos de veces al cabo del día. Me enfado. Me desenfado. Me hundo, floto. Me libero. Vuelvo a sentirme mal. Es una escena repetida…. Tan repetida en mi mente que casi ya he creído que haya sucedido en la realidad. Pero no. No tengo valor. Y una gota de alma se me va por cada rendija, por cada día en el que me falta la valentía para decir adiós. Vete. Aléjate de mí. Olvida que existo. Déjame vivir. Déjame intentar olvidarte.Pero soy como una muñeca en sus manos. Como barro. Como cera. Me hace y me deshace. Y me dejo llevar por un espejismo, y no sé por qué, donde me deje la cordura, donde el amor propio, donde las ganas de seguir adelante sin él.Supongo que la esperanza a veces nos arrastra y otras nos arrasa…. Y las que más nos da alas, pero ahora, ¿Quién quiere alas en medio de la tempestad? Déjame. Aléjate. Vuela tú sola que yo, yo me quedo en esta herida que ni se cierra ni cicatriza, que es amor, o un sucedáneo de amor. Ni lo sé.

Es la misma historia desde hace dos meses. Dos meses. Me repito que ya debía estar bien. No bien de curada. Pero con las heridas, que menos, que cosidas, aunque duelan de vez en cuando, y sin embargo, sigo ese rastro suyo, ese hilo que me ahoga, esas veces que no puedo decir que no, que no quiero que nos veamos. Déjame. Aléjate. Olvida que existo. Dame la oportunidad de olvidarte.

Me convenzo.
Pero me miento.

No te vayas, quédate, no te alejes ni un segundo de mi vida, porque te quiero, porque si no estás me falta un poco el aire y las ganas de vivir, porque te quiero más de lo que me quiero, y está mal, lo sé, pero estoy tan mal sin ti… porque me falta ilusión y ganas de ser feliz. Porque a veces creo que lo intento. A veces creo que lo consigo. Lo siento. Créeme que lo siento. Pero es que te quiero. Y tenerte a medias me mata y me da vida al mismo tiempo, y aunque me duela, prefiero morirme lento a tu lado que rápidamente sin ti.

Y esa es la realidad. Lo que me sale si no pienso tanto. Si me dejo llevar por lo que siento. Y de repente el nudo en el estomago se va deshaciendo y las lágrimas me manchan los ojos.

Esto es lo que pasa un sábado por la noche, cuando estás saturada de estudiar. Cansada de pensar todo el día donde coño está el valor cuando se necesita. Con un bajón de aupa escuchando una y otra vez la misma canción.