Lo que te conté de mis Recuerdos…
Jueves, Septiembre 27th, 2007“Cuando la pena cae sobre mí, el mundo deja ya de existir,
miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos….” Luz
Empiezo con el armario. Adiós vestidos veraniegos. Destierro al último cajón. Sigo con cajones varios. Cambio muebles de sitio, tiro cosas que ya no uso… quiero aire fresco porque me asfixio sin saber bien por qué. El corcho repleto de pendientes, sonrío mientras coloco con mimo la entrada del concierto. A su lado, la entrada al Oceanográfico y una carta que me escribió mi prima pequeña, con faltas de ortografía, “te mando un veso” me dice. Sonrío. Me fijo en la foto que tengo justo encima, una boda del año pasado, salimos guapas, pienso, cuanto nos reímos aquella noche. Otra foto de la despedida de EME. Cuando la secuestramos, y ella alucinaba sin saber que pasaba pensando que había quedado con su futuro marido… la sonrisa es más amplia. Más autentica… porque en mi habitación estoy rodeada de los momentos felices, a modo de entrada, o de alguna foto, o de un objeto del que no soy capaz de desprenderme.
Tengo a mi pollo, que es un peluche, pero es un pato. Guardó muchas lágrimas mías hasta que un día no había rastros de rimel y estaba limpio… Me costó enfadarme mucho ¿por qué lo habéis lavado sin mi permiso? Guardaba todas mis lágrimas… Me lo regaló mi primer novio, una noche de feria ¿Cuántos años hace? No consiguió ganarlo a base de escopeta y se lo compró al dueño. Me gusta tanto mi pollo que descansa en mi cama, junto a una estrella, regalo de alguien que me abrió los ojos y me hizo verme, me dio armas para madurar, para conocerme, para quererme, es mi estrella y mi pollo, aunque sea un pato.
Y así, seguí paseando entre mis recuerdos… entre lo que significan para mi…. El Incensario que me regaló Kamikaze cuando estuvo aquí, (precioso) y La cajita azul, en uno de mis cumpleaños, aquel noviete que me colmaba de detalles casi cada día…. el broche de plata que llevó EME en su boda y que me regaló después… El Calendario del restaurante chino cuando vino mi Burbujita a vernos… el Bolígrafo con el que hice los exámenes de Acceso… Cosas que para mi tienen mucho de especial… porque no es que necesite mirar una entrada, o una foto, es que rodearme de esas cosas me salva a veces, me resguarda y me recuerda que hay momentos que soy inmensamente feliz, y tengo retazos a la vista, protegiéndome de mi tristeza, o de mi melancolía….
Y el teléfono me devuelve al presente. Eme me pregunta que hago… Mejor no te lo digo, porque ella sabe, que cuando cambio, tiro, ordeno compulsivamente trato de respirar, porque estoy agobiada sin motivo. Porque la vida no es lineal. Porque el otoño me sumerge en una melancolía extraña, cada año me pasa lo mismo. Porque me apetece rodearme de mis momentos felices hoy más que nunca.
Y salgo, como comiéndome el mundo, disfrazada de seguridad. Me enfado porque no tengo aparcamiento. Y llego al bar de siempre, donde me espera Mi Chico, que sigue sorprendiéndome, me pica lo suficiente para soltar lo que tengo dentro, “porque sé que te callas y te vas a tu mundo” y sabe hacerlo, cosa que me resulta muy curiosa, porque normalmente todos me dejan que me aísle si no me encuentro bien, y vuelva por mi propio pie, pero él no…
Vuelvo a casa, a mi habitación, donde no cogen todos los momentos felices, porque son muchos, pero simplemente pasear un rato por ellos me hace feliz.