Archive for Julio, 2007

Vacaciones…

Martes, Julio 31st, 2007

Tenía el post del adiós, mejor un adiós que irme poco a poco –pensaba yo- Porque cada vez escribo menos, cada vez tengo menos tiempo, y cada vez creo que Alba ha cumplido un ciclo en mi vida, pero que no estoy en ese punto, y si bien Alba ha sido –y es- una parte de mi importante, no sé si es el momento de decir adiós, guardarme mis post, mis comentarios… y dejar que Alba se vaya.

Pero me da pena, por un lado me da mucha pena… le tengo cariño a este espacio, a la gente que me visita, no sé… quizá la ola de calor del sur me está dejando sin neuronas para pensar.

No sé. Tengo el post escrito, guardado en borradores… de momento cierro pero por vacaciones…. El viernes comienzan… Dos semanas alejada de todo esto, una semana perdida en una casita rural en la sierra andaluza, sin tiempo, sin prisa, sólo paz.

Felices Vacaciones para los que salgáis o estéis… y paciencia para quienes las tendrán en los próximos días!

Demasiado Humana

Viernes, Julio 20th, 2007

Si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. (Gabriel García Marquez)

No hay odio, porque el odio corrompe el alma, y a lo largo de los 26 noviembres que adornan mis costillas he odiado muy poco, muy intensamente, pero por un breve espacio de tiempo. Creo que el odio es la suma del dolor y la rabia estancándose como el agua, prefiero el océano, el vaivén de las olas, el odio es inservible.

No soy rencorosa, pero olvidar el daño que me han hecho me cuesta medio mundo, aunque acabo apreciando las cosas buenas que me trajo ese alguien, y me quedo con los momentos teñidos de azul celeste, que el negro, lo justo y necesario.

Convivir con el odio es horrible. Es pisar fuego, sentir que se te abrasa todo, sentir los estallidos, arrancarte las ganas, deambular por suelos movedizos, el corazón se te queda pequeño ante tanta intensidad… porque no hay nada más intenso que el odio y el amor… en sus extremos, aunque alguien como yo, eterna buscadora del equilibrio, contradictoria en todos los sentidos, sin decantarse nunca por el blanco o el negro – siempre preferí el azul- odiar me agota. Me desestabiliza. No puedo con el peso del odio, que pesa un kilo, o dos, o quizás cien, en un músculo que acoge plumas, alas, libertad, pero no tanto peso de tormento.

Por eso el odio acaba cansándose de mi, de mi lucha por derrotarlo, de sus fieros dientes, mordiéndome entera, hiriéndome con uñas largas, arañazos invisibles en la invisibilidad de un corazón más, un corazón cualquiera, un corazón tan mío, tan remendado ya, tan siempre por estrenar.

Y no soporto odiar, porque odiar me hace el ser más vil de este mundo y yo no puedo con ese sentimiento, he sido mala, herida, siempre herida, he envenado con la sutileza enmascarada de la ironía y la sonrisa torcida, con el grito incontrolable de rabiar de dolor. He odiado sin finura, con el sueño podrido y estrellado en añicos en el suelo. Con el fango hasta la nariz, cosiendo a puntadas finas un hilo de tiempo, que en su fría distancia, aplaca el infierno del alma, y hiela de pies a cabeza.

He odiado, y en ese huracán me he sentido terriblemente infeliz, terriblemente estupida por permitir que ese peso me dejase en pie. Con la cabeza alta, envuelta en el silencio de mi odio, amedrentada por sus dientes, por sus dagas, pero siempre dispuesta, espada en mano, a librar batallas humanas, odiar, tan humano, tan vil, tan doloroso…

He odiado poco, a dos o quizá tres personas, con ese odio ingenuo, casi infantil, que no sabes ni bien que es, ni que quiere de ti, pero te estalla en las venas, en los parpados, en las pupilas que encienden las llamas con las que te quemas… tan humana…

Pero cuando estás sumergida en esa agua estancada, en ese fuego matándote, no crees que puedas saltar, salir del fango, del trémulo palpitar de las venas enfurecidas, crees que tendrás que aprender a convivir con el odio, con su peso indecible, con su inmundo olor…. Pero llega ese clic del interior y me grita - ya puedes nadar, en océanos, siempre océanos – y apago el fuego, lavo el alma en ríos límpidos, donde el odio se escurre, se muere –y no me mata – acojo mis alas plegadas, alzo el vuelo… humana, siempre tan humana.

(y ahora sé que tenías razón, aunque siempre lo supe un poco, cuando una tarde te hablaba –y tú me escuchabas- de que no podría con ese odio, que no soportaba cargar con él, y tú me decías que pasaría, pero era tan fuerte…pero ya soy libre, ya ha pasado, tengo alas… otras alas, por estrenar)

He vuelto un momento…

Lunes, Julio 16th, 2007

He aprendido que en la vida todo cambia, que es como el Chinchón, vas ganando y de repente te dan un palo gordo, y toca reengancharte, (preciosa analogía extraída de mis tardes de fin de semana en la playa …) Así que, tengo los pies pegados en la tierra del presente, lo que tengo ahora, que es genial, y con los ojos algo soñadores, puestos en el futuro próximo, que el lejano, en su lejanía, aún no me puede alcanzar.

Pensando, porque últimamente no hago otra cosa que pensar, poco escribo, el calor me ha dejado sin imaginación, me hice una lista mental de las cosas que aún no he hecho y que me gustaría hacer, ¿Qué harías si pudieras? … me iría en un velero de esos de madera (vi uno hace mucho y me enamoré del velero) el viento, el mar… me encantaría… y también pisar los 5 continentes… que sólo he pisado dos… quiero ir a México, Argentina, Egipto… y en la madre patria, ver el Norte…que no conozco apenas nada…

Supongo que más que la lista de cosas que me gustaría hacer, sería la de sueños que quisiera cumplir, aunque realmente hoy por hoy, tocando madera, me siento afortunada con la vida que tengo y los sueños más pesados, los que realmente deseo, los voy cumpliendo… así que, mi lista se subdivide en sueños y metas…

Entre mis metas sería acabar la carrera, pero es algo que no me planteo, supongo que porque de momento me parece suficiente realizar el traslado de expediente, matricularme y ver que tal se me da eso de estudiar la carrera… No pienso más allá, ni veo un horizonte muy lejano, prefiero los peldaños, de uno en uno, y a ver que pasa.

Mi parte más pesada, la práctica, me impide volar como volaba antes, hace años, confusa entre un mar de deseos que no eran realizables porque ni siquiera sabía quien era yo, es raro, pero una vez que convives con tu infierno personal, que te enfrentas a tus temores, y tus propios fantasmas, aprendes que todo es un poco azar, un poco esfuerzo, como en una receta de cocina, como el bizcocho, en realidad la misma receta jamás sale igual pero necesita sus ingredientes para que surja algo bueno…

Y el verano, se me escapa de los dedos entre mar, tardes de horchata en terrazas, caricias, sonrisas, risas, trabajo, cansancio, charlas… entre días como hoy, que por fin encuentro algo que contar… y es un alivio, porque pensé que tendría que cerrar la puerta de este blog por huelga de musas.

Tu

Viernes, Julio 6th, 2007

Dicen que me lleno de orgullo, que sonrío más cuando te nombro, dicen que me ven radiante, con brillo en los ojos, con sueños en las palmas de las manos, con risas que brotan desde el mismo punto donde nace – y no se deshace – lo que siento por ti.

Después de algo (o mucho) de tiempo juntos, de verte casi cada día, de echarte de menos en el momento en el que nos despedimos, de volver a sonreír con tu voz al otro lado del teléfono, después de dormir pegada a tu cuerpo, de saberme de memoria los lunares que te adornan, de besarte como si se me fuese la vida en cada beso, como si fuese el único beso que nunca más volveré a dar, después de cada caricia adormilada en cada hueco, después de inundarnos con la pena, y batir las alas para arrancar un trozo de cielo en el infierno, después de lo vivido, lo soñado, lo compartido, después de sentirte tan hondo, perderte un poco, recuperarte en un instante… después de quererte tanto, de no saber donde está el infinito de este sentimiento…… te quiero más… con un amor ingenuo, fuerte y valiente… con un amor sin prisas, un amor que no descansa, ni se cansa de quererte…

A Mi Manera

Miércoles, Julio 4th, 2007

El otro día me quemé con el mechero del coche… Tengo un precioso quemado en la pierna… Ahora tengo mucho más cuidado cuando lo cojo, por si acaso se me vuelve a escapar y tengo dos marcas de vaca.

Anoche mientras trataba de dormir, el miedo se apoderó de mí. Miedo a lo que he vivido aunque ya no lo viva, pero me ha dolido, me ha hecho sufrir y se me ha quedado en el almacén con un cartel que dice “ten más cuidado”…

Me doy cuenta de que cuando he vivido algo que me ha dejado marcas, seguir hacía delante no es una opción, es obligación, pero hay momentos puntuales, en el que el recuerdo de esa marca parece que es un fantasma que te sobrevuela, y ningún resultado bueno es más convincente.

Cuando te quemas, tienes más cuidado porque te acuerdas de la sensación que te produjo, hace años, yo era una mengana de 11 años (creo), y me puse a calentar la leche, con tan mala suerte que al encender el fuego pegó una explosión del quince por una pequeña fuga de butano, afortunadamente no fue nada grave pero… ahora, cuando tengo que encender el fuego, lo hago desde lo más lejos que me puedo permitir…

Por incauta, porque de toda la vida me ha gustado experimentar, y he sido “valiente” como con los patines aquellos de bota que “me trajeron los Reyes”, blancos y de ruedas azules… vi aquella cuesta larguisima, enorme… y allá que fui… hasta que un bordillo interrumpió mi feliz descenso y di con los huesos en el suelo… volví a coger los patines, pero lo de coger cuestas grandes, lo dejé… mejor las pequeñas, que son más seguras…. A Ninguna de mis amigas / primas antes de mi (ni después) se les ocurrió la maravillosa idea de tirarse por esa cuesta…

Así me ha ido pasando con todo… y no sé realmente por qué anoche me dio por pensar sobre esas cosas, recordar hechos puntuales de cuando era una niña que no tenía miedo a nada, y como la mujer que soy ha ido aplacando en cierto modo esas ganas de experimentar.

Ahora me doy cuenta de que aprecio más las cosas cotidianas, las que ya conozco, aunque esa ansía de aventura en el fondo sigue ahí, pero con el paso de los años no es la misma sed, supongo que porque me he permitido vivir intensamente, y las marcas, aunque en noches se conviertan en fantasmas me recuerdan que he vivido a mi manera, no a la que exigían la sociedad, mi familia, mis amigas… Siempre he sido criticada, pero aunque a veces me afectaban más que otras, nunca he tenido miedo de vivir lo que sentía ese momento que debía vivir… sin importar que no fuera “lo normal” Lo normal, es tan relativo…

Y me he equivocado mucho. Y he acertado otro tanto, pero lo mejor de todo, es que he vivido y sigo haciéndolo, únicamente a mi manera…

Un día, cuando sea mayor, quiero mirar para atrás y ver que esos fantasmas regresan de tanto en tanto, que la niña que vive en mi vuelve alguna vez, que la mujer que soy ahora, y que seguirá madurando y creciendo ha tenido al menos, una vida a SU MANERA.

Y será por eso que esta canción me gusta tanto… A Mi Manera….

tal vez lloré, tal vez reí
tal vez gané o tal vez perdí
ahora sé que fui feliz
que si lloré también amé
puedo seguir hasta el final
a mi manera.