Archive for Mayo, 2007

Adiós Melancolía

Jueves, Mayo 31st, 2007

Voy caminando hacía él, y él hacía mi. Desde lejos nuestras miradas se encuentran y ya no se apartan. Hay una luna E N O R M E sobre nuestras cabezas pero yo lo único que veo es al chico – Mi Chico – de la sonrisa a medias, sonreír como nunca había sonreído.

Un abrazo de esos cálidos. De esos que te dan un escalofrío. Vuelve mi cabeza a quedar a la altura de su hombro, vuelve su olor a impregnar mi ropa, vuelve su mirada a mirarme y su mano a coger mi mano. Vuelve él… y se va la melancolía.

Abrazo tras abrazo vuelvo a estar en casa. Aunque nunca me moví. Aunque nunca me haya ido, vuelve él, y vuelve mi hogar.

Aunque a una persona como yo, con un Master en relaciones a distancia, no debería dejarse invadir por una melancolía pegajosa por apenas unos días, aunque haya un billete de ida y vuelta, con fecha concreta, con días pactados previamente… no lo puedo remediar… Una persona como yo se ha habituado a tenerle cerca… Aunque no lo vea todos los días, saber que está aquí, donde yo estoy, en el mismo punto… es suficiente para no sentir que la melancolía se adueña de mi.

Y esa sonrisa estupida no se me borra de la cara… voy sonriendo sin poder parar… desde que nuestras miradas se cruzaron….

Adiós Melancolía (Ricardo Arjona)

Tengo risas, tengo llantos, tengo un termostato,
Que me enciende cuando estás,
Y que me apaga si te vas
Pa` no morir de la nostalgia.

Adiós melancolía,
Gracias por la compañía,
Pero aquí ya no hay mas sitio para usted.

Una historia como otra cualquiera

Jueves, Mayo 24th, 2007

Contigo he vivido un poco todo. Y un poco nada.

No recuerdo el día que te conocí. Olvidé lo que no se fraguó hace tantos años y pasé de largo en tu vida como tú en la mía. Tú seguiste andando por tu camino, y yo por el mío, coincidimos, es cierto, pero no en el momento justo y el punto exacto.

Así que nos despedimos. Si que tengo algún recuerdo de aquella época. Yo regresaba del país de los sueños rotos y tú estabas rompiendo con lo de toda la vida. Ahogándote. Aún así, optaste por naufragar del todo un par de años después.

Una noche, cinco o seis años después, nos reencontramos. Aquella noche me marché pensando que hay personas que te atraen para siempre, por muchos años que pasen. Habías cambiado mucho, no eras tal como te recordaba. Eras mucho más alegre. Supongo que porque aprendiste a nadar y tú también sobreviviste.

Aún así, volví a retomar mis ruinas y tú las tuyas. No volví a pensar en ti. Y supongo que ni tú en mi.

Algunos meses después, de nuevo, volvimos a cruzarnos…. Y eso si que lo recuerdo. Porque yo no quería. No quería dejarme arrastrar por aquel beso que me diste, por aquel abrazo que tanto necesitaba. No quería pero volvía a caer y chocar con tus labios… y cuando me alejaba, tomaba aire y me convencía de que no… hasta que volvía a verte y mi auto convencimiento se escapaba por la ventana asustado… y otra vez tus labios…

Un día – no hace mucho – te pregunté si pensaste alguna vez que llegaríamos a este punto. Si alguna vez diste algún duro por mi – yo por ti no lo daba bien es cierto y pensé que esto sería un paréntesis en mi vida – Tú me respondiste… aquello que me guardo para mi como si fuese el único tesoro que realmente necesito para sobrevivir.

Y desde aquella noche, en la que tú bebiendo tu cerveza apostaste que la suerte te cambiaba esa noche y yo sonreía a tu lado… hemos construido…. Aunque lo mejor de todo es que seguimos construyendo….

Y Hemos tejido sueños de aire y pensamiento. De futuro incierto. Hemos ido tejiendo proyectos, ilusiones, con el fino hilo de vivir el tiempo juntos.

Y Hemos saboreado la hiel de lo absurdo. De yo querer y tú no poder. De luchar a brazo partido. De morderle en el cuello a la rabia, de querer cerrar la puerta para siempre estando tú fuera, para acabar dando un portazo quedándome dentro.

Y Hemos atravesado el umbral de la paciencia. Yo me he sentado a esperar. A mirarte fijamente, a mostrarte la realidad. Tú a mirarme. A moverte impaciente, a correr sin dirección concreta para luego pararte y sentarte conmigo a trazar un plan.

Y Hemos navegado en palabras. Muchas palabras. Un montón de ellas. Diez cajas repletas de frases, de contenido, de significado, palabras que si tú o yo no las dijéramos dirían lo mismo pero ya no serían iguales.

Y hemos enfrentado el dolor. Ese dolor. Ese dolor inexacto, certero, quejumbroso. Lo vas curando sin darte cuenta. Lo vas curando en momentos en los que me miras y no sé que piensas pero tu rostro refleja dulzura, momentos en los que me abrazas, o me haces reír. Momentos en los que me llamas porque necesitas oír mi voz, o buscas mi paz, mi serenidad. Porque a veces necesitas volcarme toda tu pena, tu rabia, tu frustración. Y yo la cojo porque es tuya. Y si es tuya la quiero.

Porque eres tú. Orgulloso, dulce, cabezota, pesimista, cariñoso. Tú.

Y esta es una historia como otra cualquiera, pero es tuya y mía… es la nuestra.

… He vuelto…

Miércoles, Mayo 23rd, 2007

…Aunque en realidad nunca me fui.

He estado en casa… hasta hoy que he vuelto a la oficina. Gracias por vuestros mimos :D

He ido al médico (de urgencias) en mi consultorio… la respuesta a lo que me pasaba estaba clarísima “no sé que tienes” (textualmente) me diagnosticó una astuta doctora.

… Me tomó la tensión y ya estaba medio bien… porque había sustituido la sangre por café.

… Me auscultó el corazón… late de lujo (es que Mi Chico lo cuida muy bien…)

… Me dijo que me veía muy pálida o quizá era mi color de piel…. Parecía que me había escapado de una peli de terror… solo me faltaban los dientes negros y me confundían con algún zombi.

… Me dijo que pidiese cita con mi doctora de cabecera para pedirme un análisis completo.

Gracias. Sin su estimable ayuda jamás se me habría ocurrido.

Y es que yo con los médicos tengo eso, que soy rara para enfermar… porque cada vez que me he salido del típico catarro/bronquitis no han sabido que tengo.

Igual soy extraterrestre ¿?¿?¿?

Tendré que preguntar a mi madre si vengo o no de Paris.

En fin… Que tengo el sarcasmo subido (señal de que estoy estupenda XD)

21.05.07

Lunes, Mayo 21st, 2007

Empezó el viernes…. Después de comer, y tomarme el correspondiente café, estaba trabajando cuando empecé a sentir que el cuerpo no me responde como debiera, que tengo las fuerzas al límite. Pienso que es porque la semana ya pesa demasiado, porque no he descansado nada después de comer, porque es viernes… siento que es diferente al cansancio normal pero no le hago mucho caso.

Había quedado con Mi Chico más tarde. Como son dos horas de diferencia entre que sale él y salgo yo pues pienso que en esas dos horitas de sofá y estar tirada voy a encontrarme cual lechuga… error… Empiezo a arreglarme. Para vestirme hago tres paradas en las que me siento en la cama. Cojo el secador y parece que he cogido diez kilos. Horror. ¿Qué leches me pasa? Me tiro en la cama a ver si consigo encontrar un poco de fuerza.

Mi Chico alucina cuando le digo que no puedo salir. En serio, me encuentro mal. ¿Pero que te pasa? Me pregunta. Que no lo sé, que siento que el cuerpo no me responde. Le digo yo. El apunta al cansancio y me dice que me acueste a dormir. ¿A las nueve de la noche? ¿Es Qué soy un Lunni?

Pero es algo más que cansancio. Yo lo sé porque siento que el cuerpo directamente está desplomado. Que no hay ni un ápice de fuerza. Que no puedo tirar conmigo misma. Vale, me pongo el termómetro. 35º. ¿Eso es poco no? le pregunto a mi madre. Poquísimo… Me llevan a tomarme la tensión porque no soy capaz de conducir ni de estar de pie.

Tienes un bajón de tensión niña. La tensión está por el suelo.

Mira tú que bien…. Me tomo un café a las nueve y media de la noche. Creo que será imposible que duerma – me prohíbo tomar café después de las cuatro de la tarde porque si no, se acabó el dormir – Dormí como un millón de horas (para mi 10 horas es un disparate, suelo dormir 6-7 horas, 8 en invierno…)

Me levanto como si me hubiesen pegado una paliza. No puedo. Mi cuerpo pasa de lo que mi mente le ordena. Voy del sofá a la cama y de la cama al sofá. Mi madre me compra vitaminas y me hace un café que en condiciones normales me tendría tres días despierta… parece que me siento un poco mejor…

El domingo puedo hacer mi vida casi normal. No estoy muy fuerte pero las bombas de cafeína que mi madre prepara hacen que sienta que mi cuerpo no se ha olvidado de que es la mente la que manda. Durante la mañana sigo en mi huelga de brazos caídos. Sofá y tele. Eso si, ya he hecho algunas tareas en casa… Por la tarde me animo a ir al cine, porque menudo fin de semana….

Me acuesto a mi hora normal. Que bonito es caer en la cama y dormirte antes de llegar la cabeza a la almohada….

Y Esta mañana… el despertador ha sonado y yo he pasado olímpicamente de él. Ha sido mi madre la que me ha tenido que tirar de la cama prácticamente. Que agonía. Que no puedo. Que no tengo fuerza… que quiero quedarme durmiendo otro rato… peinarme, prepararme la leche, lavarme la cara, beber agua, joer, que todo me supone un esfuerzo sobre humano…

Dos cafés después, a las 9.50 h sigo sintiendo que mi cuerpo está en huelga total. Enfadado conmigo. Que simplemente no puede. Y hago un esfuerzo terrible para levantarme de esta silla, para teclear, incluso para pensar… solo quiero que la mañana pase muy rápido… lo suficientemente rápido para tirarme en el sofá.

Sólo pienso en estar acurrucada, dormir y tener los ojos que tanto me pesan cerrados un rato.

Creo que voy a optar por irme a casa ya…

Mi Cita Perfecta… (Meme)

Sábado, Mayo 19th, 2007

Noe me pasa el Meme y yo acepto encantada…

Ya nos conocemos desde hace algún tiempo (no mucho) y hemos quedado más veces, pero en plan amigos y no ha pasado absolutamente nada de nada. Estamos muy cómodos juntos y lo pasamos muy bien aparte de que hay una química especial en el aire… esta será nuestra primera cita solos.

La cita empieza con un día en la playa.

Viene a recogerme a casa y en el coche ponemos música, cantamos y vamos riéndonos. Nos vamos a alguna calita escondida de la humanidad (no me gustan las playas atestadas de gente).

Llegamos a la playa y hace un día precioso. No hace demasiado calor y se está de lujo, además no hay apenas gente, y el mar está limpio y de un azul muy intenso. Es una imagen estupenda. Montamos todo el chiringuito mientras nos “peleamos” de broma como si hiciese mucho tiempo que estamos juntos y existe una complicidad innata.

Nos tumbamos un rato en las toallas. Hablamos de todo un poco pero sobre todo nos observamos. Me pone crema en la espalda y aprovecha para acariciarme suavemente. A mi me entran escalofríos. Después le pongo yo a él y hago lo mismo. Le voy acariciando mientras extiendo la crema. Nos miramos y sonreímos un poco tímidos.

Como nos ha dado calor decidimos darnos un baño. El agua está fría. Es una sensación refrescante. Nos salpicamos, jugamos con el agua… a cierto punto el me coge de la cintura. Creo que va a besarme pero no lo hace. Me gustaría que lo hiciera. Siento el nudo en el estomago… pero él me hace esperar….

Hemos comido. Reído. Hablado. Bañado. Tomado el sol. Acariciado con la excusa de ponernos las cremas pero no ha pasado nada más.

Está atardeciendo y en la playa ya no queda absolutamente nadie más que nosotros. El sol se está escondiendo, se ve todo anaranjado. Soy muy feliz de mirarlo, cuando me sonríe, cuando bromeamos. Empieza a refrescar y me presta una camiseta suya. Me gusta su olor. Tonteamos mucho pero parece que queremos alargar un poco la sensación de desear algo intensamente pero querer llevarlo a los límites.

Ya casi ha anochecido y estamos acostados en las toallas hablando de cosas más intimas. Hablamos mientras la noche va cayendo sobre nosotros, mientras el mundo ha dejado de existir y solo estamos él y yo en esa playa.

Me acerco a él un poco y el pone su brazo debajo de mi para que me apoye en él. Estamos muy cerca, tan cerca que hace que el corazón me lata con furia. Me apoyo en su pecho y escucho su corazón. Va tan rápido como el mío. El me va acariciando el pelo, y no decimos nada. Preferimos estar en silencio. Así que yo levanto la cabeza lo justo para que sus labios y los míos queden casi en contacto y le doy un beso muy dulce. Muy cortito. Apenas le rozo los labios. Entonces él se acerca a mí y nos besamos, esta vez dejándonos llevar por las ganas que nos teníamos.

Nos besamos tanto que nos duelen los labios y a cierto punto decidimos marcharnos a darnos una duchita y salir a cenar algo por ahí. Quedamos en que paso a buscarlo en una hora y media aproximadamente. Nos vamos a tapear algo. Cuando nos reencontramos se nos nota un poco cortados pero felices. Contentos. Le pregunto en plan coña si me ha echado de menos. Y él me dice que si riéndose mientras me coge de la cintura y me vuelve a besar.

Cenamos con un vinito. Seguimos bromeando, hablando de cosas intimas, besándonos otras veces. Terminamos de cenar y nos vamos a tomar un helado de postre mientras paseamos por el puerto o por la ciudad semi vacía. … se nos ha hecho tardísimo…así que decidimos irnos a dormir… o no ;)

….

Y paso el testigo a… Mi burbujita

Las Acciones que me delatan

Jueves, Mayo 17th, 2007

Si Limpio. Ordeno compulsivamente. Tiro cosas…. Estoy desorientada. Enfadada. Dolida. Sorprendida de los acontecimientos. Del giro de la vida…De todo un poco…. Me ayuda a poner mis pensamientos en orden… Me ayuda a equilibrarme…

Si conduzco un poco deprisa, la música a toda pastilla, canto a grito alguna canción que me haga llorar…. Es posible que esté en pleno proceso de estallar. (Soy de estallar. No de soltar poco a poco. Estallo)

Si plasmo en el papel, y describo un dolor, un sentimiento traspasado al plano físico… estoy hecha puré. Dolida. Magullada. Rota… y necesito soltarlo. Expresarlo en voz alta porque de ese modo se me hace más pequeño.

Si lloro es porque creo que no puedo más. Y lo repito una y mil veces. Posiblemente al otro lado del teléfono esté la voz de una persona de mi plena confianza. “No puedo más, no puedo más” Sé que puedo más. Que podré más. Pero en ese momento en el que estoy llorando no me lo creo. Recuerdo una conversación en la peli “City of angels” la película no me gustó, pero me quedó en la memoria la conversación en la cocina, cuando el chico le dice a la chica ¿Por qué se llora? Y la pava le suelta una explicación científica de la leche. Que si el lagrimal y tal… el dice ¿y no será porque las emociones son tan intensas que tu propio cuerpo las tiene que manifestar? (no es literal, lo hago de memoria)

Si pido tiempo para desaparecer. Si me escondo un rato (un día, dos días…) estoy en plena introspección. Analizando cada sentimiento. Preguntándome por qué esto, por qué lo otro. Escrutando que me duele, dejándome llevar por lo que siento. Enfrentándome a ello. Me gusta analizarme. Analizar a los demás, y lo hago sin querer. Observo todo, tengo que llegar a lo profundo de las cosas. Rascar para ver más. Todo tiene un por qué. Y cuando no lo encuentro me angustio. Cada acción, cada palabra creo que tiene escondido más. No en el plan intenciones ocultas (que puede ser) sino motivaciones. Qué motiva a las personas. Que tratan de ocultar. En mi propia piel sé que hay acciones contradictorias en el ser humano porque tratamos de no ser débiles ante los demás… y yo trato de conocer un poco más. A mi misma y a los demás.

Si parezco un huracán…. Estoy feliz… Hablo mucho y sin parar. Me río a menudo. Soy un derroche de energía. Quiero hacer esto y lo otro. Compartir mi felicidad con mis amigos. Con las personas que quiero… es la sensación de me voy a comer el mundo. Estoy exultante y radiante.

Si me salto la prohibición de comer chocolate salvo en días concretos… (Si, me lo tengo prohibido XD) estoy tristona. Sensible. Melancólica. En un estado de candidez, de tener ganas de llorar pero no un llanto que desgarra sino lágrimas que me limpien un poco por dentro ¿me explico?

Si estoy de un sarcasmo subido…. Estoy enfadadísima. Maldiciendo mi mala suerte. Riéndome de mi misma y mis circunstancias. Echándole humor al asunto. Mirándome desde otro punto de vista, ridiculizándome un poco para que todo pierda importancia.

Si estoy MUY CALLADA, si no digo ni mú… se me tiene que ignorar… porque estoy a punto de lanzar berridos si no se me deja en paz hasta que se me pase el mal rato de “encabronamiento” (no sé decirlo más finamente) hasta que no se me hayan bajado los humos soy de alto voltaje y electrocuto. Eso si, cuando me ven la cara de ajo porro suelen dejarme en paz.

¿Me dejo alguna más?

RESPETO

Lunes, Mayo 14th, 2007

Llevo días queriendo escribir este post, no sabía si hacerlo, pero al final me he decidido, porque no puedo dejar de darle vueltas en la cabeza: El Respeto.

No hablo de “no insultar ni golpear” el respeto para mi va mucho más allá. Respeto al medio en el que vives, respeto a las opiniones ajenas. Respeto por las personas en general. Respeto. Respeto por los que no tienen la misma etiqueta que tú, esa que te identifican con unos y te distinguen con otros restando naturalidad.

Me han educado para respetar a aquellos que son diferentes a mí, me han educado para enriquecerme de opiniones que no son como la mía, me han educado en el respeto por las personas, sin importar la raza, religión, inclinación sexual, tendencia política etc… Me han educado, creo que muy bien, creo que tengo una mentalidad abierta, quizá haya cosas que escapen a mi entendimiento, quizá haya muchas opiniones que yo no comparta, pero ante todo y sobre todo me merecen el más absoluto respeto.

A la hora de tratar a una persona me da igual si es del PP o del PSOE. Si es negra o blanca, si es homosexual o heterosexual, si es católico o judío. Me es totalmente indiferente. Me gustan las personas que no tienen miedo de si mismos, me gustan las personas en general, y creo que las diferencias nos enriquecen, que si todos fuésemos igualitos sería aburrido a más no poder, creo que si no nos basáramos en el respeto por las diferencias que se establecen no podríamos avanzar… pero por favor…. Radicales NO.

Conmigo no va. Nunca me han gustado los extremos, será porque soy una eterna buscadora del equilibrio y no todo lo veo negro o blanco. Yo no impongo mi opinión porque no creo que sea la mejor, sólo es la mía y exijo el mismo respeto que yo doy. Ni más ni menos. Creo que no hay planteamientos malos, u opiniones desacertadas. Soy escrupulosamente respetuosa siempre y cuando no me falten el respeto a mí. Es una de las cosas que más me puede sacar de mis casillas.

Me toca la moral (por no decir las narices) que alguien se crea con derecho a decir que mi opinión es una basura (implícitamente, eso si) que se pongan agresivos defendiendo “lo suyo” y viendo “lo mío” como si estuviese cometiendo el peor de los pecados. Pues que les jodan, pero que después no pidan comprensión si no son capaces ellos mismos de empezar por lo más básico en una relación humana: El respeto. Que bonito es pedirlo y creer merecerlo… y por lo visto que difícil les resulta a muchos darlo…

Así que, esa persona con la que tuve un choque (y todas las personas radicales que se creen que tienen la verdad más absoluta en su poder y que todo lo demás no vale una mierda) deberían mirar en que forma tratan a los demás, que posiblemente no sea el mundo el que esté equivocado… porque volveré a darle la espalda a quien me escupa su opinión faltando el respeto a la mía, que aquí hay libre expresión y no hay opiniones sagradas. FALTARIA MAS!

A mi no me da la gana de criticar una cultura, una religión o una forma de vivir concreta. Yo no voy a caer tan bajo como esa persona, no voy a ponerme a su altura, además que me da igual como viva, como trate a sus semejantes, pero conmigo… estás equivocado chaval, yo estoy muy por encima de todo eso.

Para eso me han educado. Para respetar… ya ha quedado claro que el susodicho no entiende de respeto ni de libertad. Que pena no? ;)

¿la ves?

Viernes, Mayo 11th, 2007

A veces lo esperado simplemente se queda en nada en comparación con lo inesperado. Tienes que preguntarte por qué nos aferramos a nuestras esperanzas… porque lo esperado es lo que nos mantiene firmes, derechos… inmóviles. Lo esperado solamente es el comienzo. Lo inesperado… es lo que cambia nuestras vidas.

(Anatomia de Grey)

Ser como el Ave Phoenix. Renacer de tus propias cenizas. Tocar fondo… única y exclusivamente para tomar impulso y salir a la superficie. Nadar en un mar repleto de lágrimas…. Y darte cuenta de que tienes un chaleco salvavidas muy cerca de ti… creer que nos ahogamos en el dolor y darnos cuenta de que flotamos… Huir de aquello que nos hiere… para ver en nuestras manos que tenemos armadura…

Encontrarnos en medio de la oscuridad más absoluta…. Y ver un rayo de luna que entra por la ventana…. Sentir que la vida ha perdido intensidad… y ver como nos sacude de improviso la esperanza…

La esperanza es ese cordón umbilical que nos mantiene unidos a la vida… está ahí pero no lo vemos. Existe aunque no lo percibamos. Hasta en el peor momento de nuestra vida, hasta en el segundo más cruel de la existencia… aparece la esperanza para alimentarnos, para ayudarnos a sobrevivir a la vida.

Nunca morirá, aunque creamos que así ha sido, de repente, en un instante te das cuenta de que su tibieza vuelve a tu lado. Y tú estás ahogándote, pero ella te susurra que podrás. Que lo conseguirás.

¿La ves?

Anécdotas

Miércoles, Mayo 9th, 2007

Ya que el post anterior hablaba de las mentiras, se me ha ocurrido contar algunas reales como la vida misma…

Una mentira mía… De cuando tenía 16 años

Mi madre se fue un finde y dejó la casa solita… ahí que fui yo y monté una fiestuqui (muy sana eso si) con mis amigos. Éramos unos seis o siete entre chicos y chicas. Que mala suerte, que mi madre vino a la mañana siguiente… imaginaos el panorama. Afortunadamente los chicos se habían marchado ya salvo uno que vino a traernos churros para desayunar… menudo escándalo me montó! Me preguntó ¿Alba es que ha dormido un chico aquí? Mi respuesta fue “no mama, no ha dormido un chico aquí”

¿Mentí? No había dormido un chico, habían dormido más…

Una mentira sorprendente…

Cuando tenía 21 años (creo) estuve saliendo con un chico un año justito… que tenía una imaginación desbordante… tan desbordante que la realidad no existía….

Entre las muchas, muchísimas mentiras que me dijo (y que descubrí posteriormente) la que más recuerdo (incluso con cariño por el trasfondo que tenía…) fue unos días después de romper la relación (rompí yo… adivinad el motivo XD)

No sé si ya la he contado (tengo elefantosis crónica y mi memoria a veces deja mucho que desear)

Me llama para quedar conmigo y despedirse…. Porque se va a vivir a Melilla… Mi cara era un poema ¿pero que pintas tú en Melilla? Le dije, “aquí no tengo ya nada que merezca la pena” me respondió… vale… quedamos, nos tomamos un café y me despido de él… pero intuyendo que era una trola gordisima, pero oye que bien hacía el papel, tanto que se creía realmente que se iba a Melilla fijo.

Lo llamé. Móvil apagado. Llamo a mi amiga (Curiosamente trabajaba en el mismo lugar que él pero digamos que en otro departamento completamente diferente y que podían pasar de verse tranquilamente…) y le digo que investigue el asunto en cuestión…

Me vuelve a llamar mi amiga “oye que lo han visto currando”… y quedamos para descubrirlo… eso si, somos pésimas espías… aparcamos en la puerta de su trabajo un pelin escondidas con MI coche (reconocible a kilómetros de distancia) y esperamos a que saliese…

Efectivamente salió…. Y Allá que me acerco a él… y a modo de saludo le digo ¿Han cambiado de sitio Melilla?… Su cara pasó por todos los colores del Arco Iris….

Después me dio un poco de pena hacerle pasar tanta vergüenza, pero leches que mentiroso compulsivo…. Eso si, esa anécdota ha pasado a la historia y cada vez que la recordamos mi amiga y yo nos partimos de risa…

Otra mentira (y última)

Esta no me la dijeron a mí directamente pero yo era la principal implicada. Y si, también es del mismo chico.

Pasaron un par de años desde que rompimos, yo estaba haciendo un curso de inglés por las tardes y allí me encontré con una compañera suya de trabajo con la que yo me llevaba muy bien…. Lo típico, como estás, bien, y tú, bla bla bla… la pregunta que me descolocó por completo fue ¿y tu pequeño?

¿Mi que? – Que ilusa soy, voy y le digo que yo no tengo novio-
Ella dice, eso no tiene nada que ver, me refiero a tu hijo.

Venga ¿y la cámara oculta? Tuve que decir (no, no lo dije pero seguro que lo pensé)

La conversación fue más o menos así:

- ¿Pero que hijo?? Yo estoy soltera, sin compromiso y sin descendencia mujer…

- ¿y el hijo que tuviste con fulanito???
- ¿Pero que hijo iba yo a tener? ¿Quién te ha dicho a ti eso?
- Pues él. quien me lo va a decir. Que tuvisteis un hijo.
- Pues mira no, no tengo ningún hijo, ni he estado nunca en mi vida embarazada….

La cosa quedó ahí.

Pensé en llamarle y decirle, me debes dos años de pensión de tu hijo… ve pagando… pero al final opté por apuntarla como otra anécdota más de mi ex novio el fantástico.

¿Verdades relativas o mentiras?

Martes, Mayo 8th, 2007

Desde fuera las cosas son diferentes. Las vemos diferentes, porque la realidad no es tal cual, sino tal cual somos, y ahí influye todo y nada es objetivo. La mentira, al igual que la verdad, es relativa. Todo lo relativizamos según nos convenga. Nadie es absolutamente sincero. No hay persona que no haya mentido jamás de los jamases por muy “sinceras” que se proclamen. La verdad (paradójicamente) es que necesitamos la mentira, porque nos protegen, nos salvan, nos hacen más llevadera la existencia.

¿No le hubiese gustado a quien le ha sido infiel que fuese mentira? ¿No han preferido en ocasiones negar ciertas evidencias sólo para no hundirse y aceptar la verdad? ¿No has dicho alguna vez, miénteme, por favor, pero no me digas que no me quieras, aunque sólo sea un breve instante?

Mentimos cuando queremos llegar más tarde, quedar con alguien a horas no adecuadas en edades tempranas, mentimos sobre quien ha perdido-roto algo, mentimos por miedo a que nos riñan. Mentimos porque mentir es tan natural como la vida en si. Mentimos porque sabemos que está mal un determinado comportamiento aunque queramos seguir llevándolo. Mentimos por vanidad, por inseguridad y tenemos tantos motivos para mentir como para decir la verdad. Pero la verdad es que la verdad (valga la redundancia) descarnada es demasiado dolorosa a veces como para poder soportarla. La verdad, es que la verdad no edulcorada casi nadie la quiere aunque diga “prefiero la verdad por muy dura que sea a vivir una mentira” Y yo misma lo he dicho hasta la saciedad. Pero la verdad, sin más trapos que la adornen es tan cruel como la mentira pintada de rosa.

Porque preferimos decir “necesito un tiempo” antes de decir “simplemente no te quiero y no tengo más gana de estar contigo” primero para no sentirnos mal nosotros mismos, y después para no hacer demasiado daño con nuestra sinceridad. Porque la sinceridad está tan sobrevalorada como la mentira infravalorada.

No soy mentirosa, pero he mentido. Y lo haré como el 100% de los seres humanos. Porque la verdad absoluta es tan absurda como calmante la verdad relativa. Cuando miento me pincha el estomago y me siento culpable, por lo tanto lo hago en situaciones muy concretas y no habitualmente, en general me considero una persona honesta y sincera, y creo que casi todo el mundo opina de si mismo que es sincero, así como entre las virtudes que pedimos es la sinceridad en la pareja. Si claro, pero dime “que fea, antipática, asquerosa estás últimamente” y verás donde te mando a ti y a tu sinceridad…

Y no es que de repente acune como lema aquella canción…”vamos a contar mentiras tralará” no es eso. la única conclusión que saco de pensar es que las mentiras piadosas nos hacen felices. En cierto modo, nos dan un pedazo de felicidad que con la verdad desnuda y descarnada no tendríamos.

Y a mi me jode lo mismo que a cualquiera descubrir que me han mentido – más por la motivación que le ha inducido a engañarme que por la mentira en si – me jode al igual que me avergüenzo si alguien descubre que he mentido, pero no soy tan cínica ni tan hipócrita para no admitir que he mentido, por circunstancias que me han impulsado a hacerlo, y es que la mentira, es un arma más para sobrevivir en la jungla que es la vida.