Archive for Abril, 2007

Jarabe de Palo, 11 de Noviembre

Miércoles, Abril 25th, 2007

Como quieres ser mi amiga
si por ti daría la vida,
si confundo tu sonrisa,
por camelos si me miras

Charlas en una cocina. Un cigarro a media tarde. Una bata azul. Una ventana. Risas. Confidencias.

razón y piel, difícil mezcla
agua y sed, serio problema…
cómo quieres ser mi amiga
si por ti me perdería
si confundo tus caricias
por camelos si me mimas.
Pasión y ley, difícil mezcla
agua y sed, serio problema…

Luchar contra lo que se siente, no querer, necesitar… tratar de escapar… no poder….

Cuando uno tiene sed pero el agua no está cerca.
Cuando uno quiere beber pero el agua no está cerca,
qué hacer, tú lo sabes…
conservar la distancia.
Renunciar a lo natural
y dejar que el agua corra
.

Dejarse llevar… un coche pequeño… una ciudad distinta… una pregunta… ¿Crees que un chico y una chica pueden ser amigos? Tú dijiste que no. Yo dije que tampoco lo creía. En aquel momento, nos convenía decir que no.

Cómo vas a ser mi amiga,
cuando esta carta recibas,
un mensaje hay entre líneas
Como quieres ser mi amiga.

Un beso dulce. El primer beso, después vendrían muchos más. Pero el primero fue dulce y amargo. Lágrimas “no es posible” felicidad y tristeza de la mano unidas.

Ayer sonó la canción en la radio. Un día me prometí no escucharla jamás. Me dolía tanto… pero ayer sonreí mientras la cantaba, aquel 11 de noviembre, algunos años atrás… sonaba esta canción…

¿Cuántos años han pasado ya? Al menos hemos demostrado que nuestra teoría de que un chico y una chica no pueden ser amigos no es verdad ;)

Clases de Dolor

Lunes, Abril 23rd, 2007

Nunca me suele doler la cabeza…. Ayer fue uno de esos pocos días.

Me ducho con agua muy caliente. Dejo que el agua caiga con fuerza en la cabeza. Parece que me siento mejor. Paso toda la tarde acostada. De sofá en sofá. Al final tomo una pastilla, el dolor cada vez es más fuerte. Me retumba todo, estoy embotada. No puedo abrir los ojos, y las voces se me clavan dentro. Trato de escuchar una canción –preciosa preciosa preciosa- que me han recomendado pero tengo que quitarme el Mp3 porque es insoportable.

Y viene lo peor… Estar en la cama.

Tratar de no mover ni un solo músculo, apoyar con la mayor suavidad la cabeza de tal modo que no tenga la sensación de que me va a estallar de un momento a otro. Cambio de postura casi llorando. Es insoportable y la bendita pastilla que no me hace efecto. Auto masajes para ver si mejora algo. Nada. Trato de no pensar en ese dolor, pero es que pensar me duele, pienso que si lloro empeorará y trato de recordar cosas agradables. Imposible, solo puedo estar centrada en esos tambores dentro de mí.

Suena el teléfono, y apenas puedo hablar… aparto el aparato porque la voz me acuchilla… si vale, gracias, tú también. Buenas noches.

Me vuelven las ganas de llorar. Otra vez el proceso –buscar postura, moverme con suavidad para que duela lo menos posible, cerrar los ojos, tratar de que el sueño acuda a mi rescate-

Me duermo. No sé cuando, pero consigo dormirme.
Un sueño increíblemente raro me despierta ¿Me duele? Si, me sigue doliendo. Me levanto, me lavo la cara, vuelvo a la cama. Quizá mañana no pueda ir a trabajar, si este dolor sigue, es imposible estar levantada. Vuelvo a dormirme…

Y Se me ocurre pensar ¿Cuándo nos duele (alma/corazón) actuamos así? ¿Sólo podemos centrarnos en ese dolor sin hacer caso a todo lo que hay alrededor? ¿Permanecemos callados, quietos, esperando a que el dolor pase de largo? Porque aquí no hay pastillas, ni podemos esperar a que nos calme de un modo artificial, aquí estamos solos, ante un dolor que nos zarandea hasta dejarnos sin aliento, y hay veces que no nos deja estar en pie. ¿Buscamos el modo de que nos duela menos? ¿Apoyamos el corazón en los recuerdos buenos hasta desvirtuarlos en pos de una mejoría emocional? ¿Qué hacemos para que el dolor no nos arrastre consigo? Porque el dolor tiene el poder de hacer que solo nos ocupemos de él. El dolor, de cabeza, de pierna, de alma, es tan fuerte que hace que lo demás deje de tener sentido. Nos puede, y hasta que no se calma, disminuye, se va, no nos deja continuar con aquello que estuviésemos haciendo. Con nuestra vida indolora.

Hoy la cabeza sigue medio zompa. Pero he podido levantarme. Abrir los ojos. Venir a trabajar aunque de vez en cuando un pinchacito me recuerde que sigue doliendo –algo, no de un modo intenso, pero duele- y vuelvo a recordar lo mal que lo pasé anoche y me dan ganas de acostarme, dormirme para que no vuelva el dolor de un modo tan aplastante.

Creo que nos habituamos a vivir con el dolor moderado, que una vez pasado el primer golpe seco, el estruendo que se forma a su alrededor, lo sobrellevamos –con pastillas los físicos, como buenamente sabemos los del interior- Cuando has estado llorando una, dos, muchas horas porque algo te duele acabas tan cansada, tan exhausta que te abrazas al sueño siendo lo único que te puede calmar, cuando despiertas, y ves que los ojos no se pueden abrir de hinchados, en el primer momento, en ese estado semi inconsciente no sabes que ha pasado, pero después, al segundo y medio, vuelves a recordar que te dolía y sabes que sigue doliendo, pero puedes ponerte en pie. Lavarte la cara. Seguir viviendo.

Prefiero un dolor de cabeza a uno de alma. Es más llevadero, y tiene fecha de caducidad concreta. Cuando el dolor es por dentro, no sabes cuando pasará de largo, sabes que acabará desapareciendo, pero no sabes en que momento, y te queda esperar, mientras sigues conviviendo con él.

Y el dolor de cabeza no deja cicatriz…

Hablando se entiende la gente

Viernes, Abril 20th, 2007

He dado una gran sorpresa a mi pequeño mundo. Cuesta creer que de alguien como yo, surgiera algo así…

No recuerdo exactamente las veces que me he peleado en mi vida. Si recuerdo dos. Cuando era pequeña, con seis o siete años. Creo. Me inflé a palos yo sola contra unas cuantas. Era más fuerte y gané yo ;)

Discutir he discutido con mis parejas, pero normalmente no ha sido a gritos. Salvo Daniel, eso era tremendo. Eran gritos desquiciados durante un largo rato. Si, con mi madre también he intercambiado gritos –una hormona con patas de 16 años- pero por lo demás… he sido tranquila, de esas que se quedan calladas hasta que se le pasa. Las que la rabia les hace úlcera pero tratan de hablar y ser comprensivas sin que la ira salga en forma de grito.

Una vez tuve que defender a mi hermano –siempre he dicho que para defender aquello que quiero soy una leona y ahí me da igual, ni atiendo a razones- y la injusticia es precisamente lo que más me hace perder los nervios. Le dieron un golpe tan bajo, tan cruel, un hombre mayor, viejo cascarrabias de mi barrio, y él, un crío que solo pensaba en jugar al fútbol… verlo llorar me enfermó tanto, y me hirió tan profundamente que me bajé como una fiera a montarle el escándalo del siglo…. Yo tenía 17 años si no recuerdo mal. El viejo cascarrabias se quedó pasmado sin saber que decir ante mis acusaciones, y nunca, jamás de los jamases volvió a dirigirse a mi hermano. Ni a mirarlo tan siquiera, lo que me demuestra que hay cierto tipo de gente que se crece sólo con los más débiles y que se asustan con personas que tienen coraje para regalar.

Pasado ese episodio no consigo recordar una discusión grande, ni una palabra más alta que otra. Me estoy esforzando pero no. No lo recuerdo. Hasta ayer que me sorprendí a mi misma y no gratamente.

Fue injusto. Yo estaba nerviosa –de no dormir, de algunos problemas personales- no son justificaciones, pero si que es verdad que influye tu estado de ánimo. Estaba tan callada mirando a la nada esperando que el huracán pasase cuando a mi también me tocó. Después de andar a gritos durante un largo rato, sin tener yo nada que ver, y sin dirigirse contra mi en un primer momento, me dio uno de esos golpes que no esperaba porque estaba haciendo caso omiso a todo lo que gritaba. – porque no iba conmigo y en parte tenía su razón, aunque la manera me pareció bastante desacertada-

¿Qué pasó por mi mente? No lo sé. Pero al oír tamaña acusación completamente injusta en contra de mi persona me levanté y me fui directa, no sé si en realidad le hubiese pegado, pero a ella le dio miedo. No sé si hubiese sido capaz, pero los gritos que intercambiamos fueron de locura. Me cogieron, porque ella retrocedía y yo avanzaba, y me alejaron de esa persona.

Cuando se fue, yo temblaba. Y se me saltaron las lágrimas del puro histerismo que acababa de demostrar. Me dio un bajonazo tremendo y me tocó dar explicaciones a todo el mundo por mi comportamiento –extraño, muy extraño-

Por circunstancias hoy la he vuelto a ver y yo me he alejado por si acaso me descontrolaba otra vez, pero ella ha venido hacía a mi. Ha sido momentos muy tensos. Yo tengo la razón, no tú. Bla bla bla. Al final, ha podido el sentido común, y nos hemos tranquilizado, le he dado la razón en lo que creo que la tiene y le he pedido infinitas disculpas por mi comportamiento –ella a mi también que conste- y hablando un rato, se ha disipado la tensión, hemos quedado bien, un par de besos, sonrisas y fin.

Pero me ha quedado un regusto amargo. No sé muy bien porque.

Quizá porque no estoy habituada a ser así. Quizá porque me excedí. Porque no me controlé. Porque me dejé arrastrar por un ataque de ira que ya llevaba acumulado –y no precisamente contra esa persona- se me fue todo al traste y me alegro de que se haya solucionado. De verdad que si, porque me sentía fatal. También he de decir que la forma en la que esa persona se comportó era del todo inadecuada. Se sobredimensionó todo por completo y ahora, hablando tranquilamente nos hemos percatado de que ambas pensamos lo mismo.

Lo que me demuestra que cuando estás alterada lo mejor sería quedarte en casa o ponerte un cartelito “cuidado, hoy muerdo” y evitaríamos que se quedase este regusto triste que queda tras la rabia.

810 Palabras

Jueves, Abril 19th, 2007

Inauguro nueva categoría: Irrealidad - Porque pudo suceder tiempo atrás o puede ser mi imaginación, pero aunque escritos ahora no tienen nada que ver con lo que siento, o me está ocurriendo en el presente.

Hola,

¿Cómo estás?

Te sorprenderá que te escriba, si, a mi también me sorprende, pero es que ahora, me ha venido una fugaz imagen tuya y me han invadido las ganas de saber de ti y que sepas de mi. Ahora que no estás, los recuerdos se han doblegado a mi voluntad y ya no me duele tanto el haberte querido.

Han pasado muchos años. No llevo la cuenta exacta aunque estoy segura de que tú si porque tienes mejor memoria que yo con las fechas. ¿Un siglo quizás? No sé. ¿Cuándo fue la última vez que te tuve frente a mi? Hará tanto tiempo… supongo que habrás envejecido. Si, yo también. Ahora llevo el pelo diferente, creo que te gustaría.

¿Sabes? Siento que pasaron una veintena de dinosaurios por mi alma. Me han pisado tanto y tan fuerte que he tenido que estar un buen rato para poder levantarme. No sé explicarlo mejor. Era un dolor agudo tu ausencia. Si, ya no recuerdo como era echarte de menos, que sentía exactamente, pero si sé que te echaba mucho de menos. Que había días en los que no me podía mover de la cama porque era un dolor tan extenuante que me dejaba tirada sin poder remediarlo.

El último día que nos despedimos debimos abrazarnos más. Creo que si tuviese que vivirlo ahora otra vez te hubiese pedido un beso largo, para guardarme tu sabor mucho tiempo y que me ayudase a mantener la fe. Debimos abrazarnos intensamente, porque al final lo que siempre te llevas es el primer y último momento, los demás como que parece que se quedan rezagados en la memoria pero esos dos momentos creo que son mucho más intensos. Si. Debimos abrazarnos y yo debí llorar, para que mis lágrimas empaparan tus huesos, nos queríamos tanto que me era difícil aceptar que ya no volvería a verte.

No sé si aún te acuerdas de mí. Si en algún momento pasa mi sonrisa o mis ojos por tu mente, yo de ti si. No es que sea de continuo ni vaya pasando como una vieja película nuestra historia incesantemente para entender porque algo tan bonito tuvo que acabar. No. Dejé de hacerlo un día, cuando me habitué a estar sin ti y se rompió ese dolor fuerte y agudo oprimiéndome el pecho y me permitió respirar un poco. Sólo son fracciones de segundos. Tu sonrisa a medias. Tus ojos, un beso que me diste. Algo que me dijiste y me hizo reír. Esas cosas ¿sabes? No consigo recordar el sentimiento que tenía. Quiero decir que sé que era amor y todo lo demás, sé que te quise mucho pero ya no recuerdo como era quererte.

Sentí como el corazón se rompía por momentos. Siempre llegaba a tus más íntimos recovecos con pasmosa facilidad. Éramos felices, pero dejamos de serlo y aún me pregunto que pasó. Que tijeretazo dimos a la felicidad y porque no supimos cosernos las heridas y seguir los dos en pie… En el fondo siempre he creído que no debió acabar y suspiro nostálgicamente porque creí que nuestros sueños se harían realidad.

Sé que me gustaba quererte aunque a veces nos enfadábamos, en realidad eran más bien pocas veces, no éramos de discutir mucho aunque duraban un par de días. Me pregunto que harás ahora. No eras de rutinas, eso si, eras de mil cafés al día. De fumar mucho. De morderte las uñas incesantemente. Puros nervios. Esas cosas sí que las recuerdo.

Me pregunto si te habrás olvidado de mí, si solo soy un recuerdo lejano en tu corazón o si por el contrario te viene de vez en cuando un pequeño suspiro de aquellos días felices y tranquilos. Me pregunto si sentirás rencor por mi, o por el contrario seré de esos tesoros que se encuentran en la vida y aunque pasan de largo nunca los pierdes del todo porque queda un rastro en la memoria. A mi me pasa eso contigo. ¿Es curioso no?

No deberían acabar las cosas que nos hacen felices. Ni deberíamos dejar pasar aquellas personas a las que queremos. No, no debimos romper pero lo hicimos y no volvimos a tener la suerte de cruzarnos en nuestros caminos. ¿Fue un mal momento? Yo no le he creído así, porque todo, hasta los encuentros más casuales están predestinados, o eso dicen los japoneses, y yo me lo creo.

¿Por qué rompimos? No faltaba amor. Pero lo hicimos. No se agotó la pasión. No hubo un por qué concreto, unos sentimientos agotados ni nada de eso.

Son ya 761 palabras y todo para decirte que si, que me acuerdo de ti. No con dolor, ni con nostalgia, con dulzura. Si, creo que es la palabra que mejor te representa. La dulzura. Y así te recuerdo. Con una ternura pasmosa e intacta. Pura ternura.

Donde estés, cuídate.

Un beso.

Alba.

Una Noche Más

Miércoles, Abril 18th, 2007

Termino de ver House. Llevo toda la tarde peleándome con mi ordenador, que me tiene manía desde tiempo inmemorable. Pues no. Sigue sin darle la gana de reproducir sonido alguno.

La comida me sentó tan mal que aún me duele el estomago. Me voy con mi MP3 a la cama. Cierro los ojos y escucho asustada como Il Divo se ha cargado mi canción preferida –Caruso- Con todos mis respetos para quienes les gusta este grupo me parecen más bien malillos, eso si, lo que yo entiendo de música es cero patatero… pero aún así me parece que se cargan canciones preciosas (Caruso… que cada vez que la escucho me invade una felicidad triste… no me removió absolutamente nada de nada).

Escucho “Me Muero” como diez veces, y voy trazando mentalmente un post del mismo titulo, apuntando que me gustaría decir a mi. Pienso que ya va tocando cerrar los ojos e ir a visitar a Morfeo. Frustración. Ojos como platos.

Me levanto, voy al comedor y me cojo un cigarro. Me lo fumo. Vuelvo a intentar dormir. Absoluta oscuridad. Cortinas espesas me tapan cualquier rastro de luz porque sino, sería casi imposible dormir. Silencio. Necesito silencio. Pero no lo hay. De la habitación contigua me llegan coplas o algo así, tipo Antonio Molina. Dios, me pongo los cascos solos, me tapo con la almohada para amortiguar el sonido. Nada. Esa música se me sigue metiendo en los oídos y cada vez estoy más nerviosa.

Tengo calor. Sólo a mi se me ocurre a estas alturas seguir durmiendo con nórdico. Soy friolera pero no tanto… Le pego patadas hasta que se va a los pies de la cama. Me cojo la colcha. Me tapo. Sigo intentando dormir. Nada.

Cual Calimero, me cojo mi colcha, mi almohada y me voy al sofá. Hubiese sido más sencillo despertar a la persona que duerme al lado y decirle que bajase la música pero me da mucha penita así que me mudo provisionalmente al salón.

Me acuesto y el tic-tac del reloj de la cocina me acuchilla los oídos. Coches que pasan, el vecino que llega, la noche en el comedor es más grande. Echo de menos mi cama. De repente empiezo a imaginar bichos nocturnos que me dan pavor. Pienso que seguro que están en alguna parte. Doy vueltas y decido que prefiero Antonio Molina a Bichos repugnantes. Vuelvo a coger mis cosas y retorno a la cama.

Enciendo la luz. Me pongo a leer. Leo lo suficiente para que me de sueño. Apago la luz. Y no oigo nada. Absolutamente nada. Solo escucho el silencio. La paz. La tranquilidad. Creo que por fin voy a poder dormir.

No sé las horas que he visto pasar despierta, pero cuando me he dormido, como cada noche, he tenido sueños que me han alterado, no exactamente pesadillas, pero si sueños extraños. Desde pasearme por el borde de un precipicio y ver el mar en calma abajo como esperándome, hasta huir mi hijo ¿?¿?¿? y yo de alguien que nos perseguía.

Cuando suena el despertador me cuesta medio mundo levantarme. Espero a que mi hermano termine de lavarse los dientes apoyada en el marco de la puerta con los ojos cerrados apurando el instante.

Dos cafés en todo el día. No me permito más… porque no puedo tirar sin café, y si por mi fuese me lo pondría intravenoso.

Así que aquí estoy, sentada delante del ordenador, con maquillaje que oculte mis ojeras –raro porque prácticamente nunca me maquillo por las mañanas- pensando en lo bien que estaría durmiendo… si es que pudiese hacerlo…

Ha vuelto otra racha de insomnio.
Espero que no dure mucho o pareceré un alma en pena.

Efemérides

Viernes, Abril 13th, 2007

Es un dolor absolutamente primitivo. No mengua, no desaparece. Es eterno. Permanece intacto al cabo de los años, solo que se duerme para que podamos seguir en pie. Es un dolor perpetuo. Un tatuaje para el alma. Un tajo incurable en lo más profundo de tu ser. Es el dolor en su máxima expresión. Un dolor resignado con el que aprendes a vivir. Es un pozo en algún lugar inconcreto de tu cuerpo en el que te hundes sin remedio. Es un recuerdo descontento y desfigurado.

No es como el dolor del desamor, ese sabes que a cierto punto morirá. Te dejará cicatrices pero ya no será dolor. Se cura. Se desvanece como el humo. Se pierde con los inviernos, se olvida en las primaveras. Ese dolor te hace quizá más fuerte. Pero pasa. Pasa de largo por tu vida y se va. Este dolor no.

Y lo lloras porque te duele. Aunque las lágrimas se sequen sigues llorando. Se quedan colgadas en ese dolor para siempre. Ya no brotan las lágrimas aunque lloras imperceptiblemente. Y ese llorar te acompañará en fiestas de guardar. En días tontos. En recuerdos en el que la añoranza asfixia y el dolor te quema. En cartas que podrás leer, en canciones, en punzadas de remordimiento. Ese dolor es tu sombra, y cuando despierta te deja tirado en el suelo.

Si no lo has pasado, no puedes saber que clase de dolor es. Es imposible. Pero cuando lo conoces, cuando lo has vivido reconoces que es el único dolor que irá de la mano contigo en cada paso que des. Que será tu compañero fiel y jamás te dejará descansar.

Es ese dolor.

Son ocho años. Ocho años ya. Cuanto tiempo hemos perdido. 96 meses. 2920 días. 70080 horas, y algunas de esas horas eran para mí y no las tengo. Quizá el tiempo es más largo y ancho de lo que recuerdo.

Ocho años serán mañana… Y sigo llorando… a veces lloro escribiendo un post como este, porque el dolor me atiza de una manera cruel. Quizá no debiera recordar cada día de mi vida, aunque sea brevemente, un segundo apenas, que no está. Que se fue tan lejos que no puedo estirar la mano y alcanzarlo.

Ocho años ya…

Aynsssss

Jueves, Abril 12th, 2007

Soy bastante sobria vistiendo. No visto ni bien ni mal. Normal. No soy de las que se complican la vida en exceso para elegir ropa. Me gusta, como al que más, ir a comprar. Me agobia estar de tiendas más de una hora. No puedo soportarlo. Me gusta ir sola más que acompañada. Sé que está de moda, y que no…más o menos. Me preocupa ir bien vestida, a mi estilo, no soy nada seguidora de la moda compulsiva. Ponerse por ponerse sólo y únicamente “porque se lleva” pues no. Siempre he creído que la ropa se tiene que adaptar a ti, no tú a ella en función de lo que nos ofrece el Mercado.

Soy de las que van a la peluquería, se cortan el pelo y se siente más guapa cuando sale de allí. Si, soy de esas. Llevo media melena, despuntada y con flequillo. No me paso tres horas delante del espejo para que el rizo esté en su sitio, creo que no le dedico más de un minuto a peinarme –salvo si me lo aliso que es otro cantar -

Soy de las que se maquillan un poco… o un mucho, depende de que sea poco o mucho. Por la mañana soy incapaz de echarme nada en la cara. Por la tarde me doy cuatro pintarrajos que no me ocupan más de diez minutos.

Uso cremas específicas a mi tipo de piel. Que si limpiadora, tónico e hidratante… Me preocupan los granos inoportunos. Las marquitas de la adolescencia. Las cejas sin depilar. Las piernas suaves y ultra mega lisas. La crema hidratante para el cuerpo. El gel con un súper olor a almendras salvajes de la Conchinchina…

No tengo ningún cuerpazo. Y si hago un examen minucioso –y doliente – me saco una centena de cosas que no me gustan. Puedo hacerlo. Pero no quiero. Trato de comer medianamente bien. Prescindo de dulces aunque soy muy golosa pero también me concedo caprichos.

Me gusta mi coche nuevo (Agosto del año pasado) Y lo estoy pagando como casi todos los españoles. A placitos. Me gustan los ordenadores ultra-modernos con pantalla plana, los portátiles, los móviles ultimísima generación. Las pijadas varias de todo tipo. Mp4. Teles de Plasma. Dvd’s… No tengo nada de esto y sigo viviendo!

¿A que viene todo esto?

Me repatea. Lo siento. Me repatea la esclavitud de muchas personas que conozco…

Las esclavas de su imagen… las que te miran por encima del hombro porque llevas una coleta y unos vaqueros y no vas maquillada. Las que se ven divinas de la muerte –y solo comen piña al cabo del día – Las que se tiñen las cejas de un color anti-natural por completo para hacer juego con el pelo rojo. Las que miran gramo a gramo si han adelgazado. Las que te dicen “es que como estoy tan delgada puedo ponerme lo que sea mientras te miran con cara de TU NO PUEDES” las que van a la moda –aunque les siente como el culo- solo por ir lo más in de lo In. Curadas y sazonadas en su propia vanidad.

Las esclavas de las cosas materiales…. A cualquier precio…. Cambio de coche cada muy poco tiempo (tal como dos años) –a placitos como muchos españolitos- sin terminar de pagar uno ya han comprado otro. Las que tienen que financiar unas tetas 95 porque la 85 les acomplejaba. (Y no son nada baratas eh?) La que va englobando constantemente préstamos y más préstamos para llevar un nivel de vida que no va acorde con sus ingresos –pero si con sus aspiraciones materialistas-

Y esto es verídico….Yo las mandaba directas al psicólogo porque muy normal no ha de ser esto de esclavizarse tantísimo ¿De verdad merece la pena? Porque a mi me preocupa mi imagen hasta un punto que yo considero normal. No sufro si engordo medio gramo, o si me ven a cara lavá. No tengo apego a las cosas materiales hasta el punto de vivir por encima de lo que mis ingresos me permiten.

Porque estas personas, cuando hablan, te llevan al único campo que conocen. La belleza, la moda y lo último de lo último. Victorias Beckham de mercadillo que no han abierto un libro en su vida. Que no han pensado si habrá algo más fuera de la vida que conocen. Que misterios habrá en relajarse y disfrutar de cosas más pequeñas, o menos tangibles. De preguntarse si acaso les haga felices algo más que un trapo nuevo, si la causa de esas obsesiones tan grandes (bajo mi punto de vista son tremendamente grandes) no tiene algo más profundo escondido. ¿Falta de Aceptación? ¿Baja autoestima enmascarada de una vanidad? ¿Vanidad a secas pura y dura? ¿Falta de vida emocional llenada con cosas y más cosas? No sé. En serio que no lo sé. Yo tengo mis propias preocupaciones, las cosas que quizá a mi me esclavizan y que (eso con seguridad) son diferentes a las de estas personas.

Creo que siempre he dicho que a mi me gusta el equilibrio. No me gustan los extremos. Ni el Blanco y Negro porque todo es de color. Siempre trato de ser tolerante, y abierta de mentalidad, y aceptar a las personas tal como son… pero me repatea y no puedo evitar que me aburran soberanamente.

A estas le regalaba yo un saco de inquietudes a ver que hacían con ellas.

Una promesa es una promesa…

Miércoles, Abril 11th, 2007

Lo he modificado un poco… el mensaje sigue siendo el mismo… espero que igual te guste ;)

***

No tengo respuesta. Y supongo que nunca la tendré. No lo sé. Quisiera saberlo, quisiera tener el interruptor que enciende o apaga el amor. No sé de la fórmula magistral del amor, de su nacimiento y su auge. De su declive, de la asfixia. Del fin y el entierro. Del dolor que arrasa todo y luego se nos cura.

Chispa. Brillo en los ojos. Mariposas en el estómago.

Todos seguimos buscando razones a lo que son sentimientos. Matizando con nuestras razones lo que sentimos. Buscando un por qué. Porque si. Porque no. Inconformistas de naturaleza creídos del deber de saberlo todo.

No lo sé. No sé porque es EL y no otro. ¿Momento justo, lugar indicado? ¿Afinidad? ¿Química? ¿Deseo?

A lo largo de la vida nos cruzamos con personas maravillosas. Con personas que nos hacen daño. Con personas y personas. Personas que dejan huella, personas que se arrastran con el olvido. Personas de todo tipo.

Habrá personas más altas, bajas, flacas o gordas, más inteligentes, más simpáticas, más fieles, más cariñosas, más dulces, más apasionadas… un más y más de todo. Habrá personas a las que pareciera que la vida ha moldeado para ti. Perfectos en su imperfección. Idóneos para ti.

Pero es EL. Y no otro EL. No hablo de ese EL como el hombre de tu vida-de tus sueños-tus anhelos más íntimos. No. Hablo de alguien que el Destino, la Casualidad o el Todopoderoso te puso en tu camino un día. En un momento concreto. En un lugar indicado.

Puede que no sea el más adecuado. Ni el que más te conviene. Ni esté moldeado como tu quisieras… pero esa persona te hace suspirar. Ese EL te remueve dentro todo. Te nubla la vista, te acelera el corazón, te llena, te completa, te complementa. Alguien que es especial, único, diferente a cualquier otro EL que pueda ser maravilloso, perfecto, dulce, atento, y mágico. Tu EL será Alguien que te hace sentir en una mullida, rosa y perfecta nube todo el rato, y te haga la persona más feliz de este mundo con su mirada, con un gesto, con una caricia… y otro EL no te hará sentir así… por mucho que te esfuerces, por mucho que tú quisieras que fuese así… No puede ser otro EL tiene que ser tu EL.

Busca explicaciones en lo más recóndito de tu corazón y de tus anhelos. No la hay. El es TU EL o no lo es… El amor nace así. Porque si. Sin más lógica explicación ni más lógico entendimiento para la razón… Surge de una mirada, de unas palabras, de unos gestos, de encuentros, de confidencias… surge al tiempo. O quizá no… Puedes tener charlas estupendas y un montón de complicidad, puedes sentir que esa persona ha nacido para ti pero si no hay aguijón, mariposas revoloteándote, nubes rosas de algodón….. Ese El no es tu EL.

Y por mucho que luches para que otro EL se convierta en TU EL no será así. La maquinaria del corazón se engrasa sin tu consentimiento. Sin que atienda a personas maravillosas con las que nos cruzamos constantemente en la vida. Hay amores que no son correspondidos porque la magia no surgió entre los dos, pero no por ello somos malos, ni culpables de no encontrar una chispa, un atisbo de esperanza en nuestra alma. No somos culpables por no sentirnos atraídos por alguien maravilloso que nos ofrece algo especial.

Se siente o no se siente. Y sufrir por lo que no somos capaces de sentir es tan doloroso como sentir algo que no queremos que sea así.

El amor Llega. Y después se puede ir, porque todo o casi todo es caduco y se derrumba, pero a todos, en algún momento exacto, y en el lugar indicado surge… Surge el amor entre dos. Como acabe, es otra historia, como se vaya formando también. Pero un día, llega. Puede llegar dos, o mil veces, pero siempre hay una primera vez para querer y ser correspondido. Y el corazón, en su mágica rareza no dejará que lo domines. Sentirá aquello que le brote sincero sin que tú, ni muchos El maravillosos puedan hacer nada para que cambie de opinión.

Se siente o no se siente.
El futuro está por escribir. Quizá lo que hoy no sientes… mañana si.
Es la única explicación que me doy, que tengo y que te ofrezco.

Desconcierto

Martes, Abril 10th, 2007

Gracias!!!!!!!!!!!! Por vuestros comentarios (y mails que me han hecho un montón de ilusión!) GRACIAS!!!!!! A todos! De verdad!!!!

He estado leyendo post anteriores, de los últimos y hablando el otro día con mi burbujita por teléfono caí en la cuenta en que este blog ha cambiado mucho. Me he vuelto menos abstracta ¿fue esa la palabra verdad? ;) y cuento más cosas sobre mi vida cotidiana (que es como cualquier otra la verdad…) No sé… pero últimamente no consigo escribir nada sobre lo que siempre me ha gustado (y he necesitado) escribir (básica y únicamente sobre sentimientos y relaciones humanas, no me engaño…) no sé si es que he cambiado tanto interiormente y me he dado cuenta a través del blog. Quizá me he vuelto más realista con sueños palpables, que puedo hacer realidad, quizá tengo la vida que (casi) quise tener, estable y sin demasiados sobresaltos, sin penas grandes ni grandes dramas (aunque esto es discutible por ciertas personas de mi circulo más intimo) No sé si ha cambiado mi forma de querer, o es que simplemente la persona que está a mi lado me ha dado un punto totalmente terrenal que antes no tenía, y al ver a las personas de mi alrededor optar por la vida clásica (casa-boda-niños) me ha hecho olvidar en parte que siempre fui de aquellas personas con amores difíciles, de sentimientos terriblemente dolorosos, de esperanzas vanas… y que ahora quiero estabilidad. Una vida común y corriente, aunque esto sea diferente para cada persona… no sé si es una ley de vida aplastante, que me he vuelto conformista, o que simplemente mi parte soñadora se ha esfumado… y pensando en todo esto, veo como he transformado sin darme cuenta mis ideales románticos (por así decirlo) no quiero un amor grande aunque sea doloroso. Quiero uno grande y confortable. No quiero llorar de ausencia, de añoranza, simplemente no quiero llorar aunque lo haga por cosas que tampoco vienen al caso.

Recuerdo a esa persona que me decía que escribir en un blog era una perdida de tiempo y que no servía para nada porque era una ¿indecencia? No recuerdo la palabra. Pero yo, gracias a él he visto como he ido evolucionando, lo que he perdido y ganado, lo que he sentido, lo que me han aportado las personas que lo leen y me comentan. He visto como mi amor por una persona moría asfixiado. Como nacía otro. He recordado. He llorado escribiendo post. No. Seguramente sería más útil leerme a los románticos franceses, (que lo he hecho también XD) pero afortunadamente consigo amueblar mi cabeza lo que me apetece, leer lo que me enriquece y escribir aquello que necesito.

Y este blog, no solo me ha dado una visión de mi misma más amplia, aunque yo no sea este blog, sea mucho más, él forma parte de mí. He visto mis inseguridades, temores, cosas que me hacían felices. Me ha aportado mucho y es extraño que un trozo de un mundo grande me pertenezca. Pero no solo eso, porque este blog, aparte de lo que me ha aportado a un nivel intimo me ha llevado a conocer personas únicas y estupendas, haciendo especial mención a alguien que por cosas del Destino (en el que dejé de creer aunque ahora vuelvo a tener un poquito de fe) me crucé un día, me riñe, me anima, me apoya y me quiere con todas mis neuras aunque se ría de ellas…. Creo que salgo ganando ¿no?

El caso es que este post ha surgido así no sé de donde, porque ni siquiera lo tenía esquematizado mentalmente, no sabía que quería compartir esto, porque no tenía palabras, solo eran sentimientos.

No sé si he cambiado, porque creo más en la evolución personal que en los cambios drásticos, no sé si soy diferente a la que empezó este blog de forma abstracta en la que imperaban las cosas más sentimentales dando rienda suelta a lo que normalmente no cuento así como así y permito que personas “desconocidas” abran de par en par las puertas de mi corazón (aunque suene cursi…) y entren. Yo digo “estoy hecha polvo” a una amiga, no le digo “me duele el alma”. No digo “tengo el corazón hecho puré” digo “estoy jodida”. No hablo tan íntimamente, aunque mantenga un grado enorme de intimidad con las personas en las que confío sinceramente, pero lo siento igual, con diferentes palabras, más o menos estéticas son los mismos sentimientos compartidos de modo distinto.

Porque al final, y para acabar con este post que me desconcierta por no tener orden y por salir así sin medir palabras, aprendes de todo lo que hay a tu alrededor, y este blog, es un testigo fiel de lo que voy aprendiendo en la vida, así que es lógico que él vaya transformándose a la par que yo, aunque se vuelva más cotidiano, menos sentimental, menos triste, más real.

He vuelto…

Lunes, Abril 9th, 2007

Me fui con la duda…

..Y vuelvo con la certeza

He aprobado!!!!!!!!!!