Archive for Febrero, 2007

Momento Puntual

Miércoles, Febrero 28th, 2007

Miro el ventanal, estoy pensando que no lloro a lo largo del día salvo a intervalos lastimeros. Lágrimas tímidas que apenas se atreven a nacer. No las quiero. Hago una lista mental de todo lo que me hace reír con el paso de las horas. Una, dos, tres… más. Muchas más. No quiero estar ahí. Sentada en mi taburete. Dando tragos cortos y continuos a la cerveza. Quiero irme. Sigo pensando…

Benditas máscaras que de ellas hago mi vestido, Sonrisas que salen aunque sean falsas. Sonrisas quebradas que nadie percibe salvo yo. El me mira. Estamos en plena función. Este Carnaval en el que nada es lo que parece. No ve las gotitas de dolor que se están desparramando en el suelo y forman un pequeño charco a mi alrededor. Nadie lo ve. Solo yo. Lo intenta. Trata de acercarme a él, sentada a su lado pero demasiado lejos para que pueda alcanzarme. Me sigue seduciendo el Ventanal. La calle. La gente que va pasando con prisa. La gente que pasea. Y yo me estoy asfixiando mirando piedras blancas. Me delatan mis gestos. Los suyos a él. Las miradas dicen lo que la boca calla. El silencio es más elocuente en este momento que el derroche de banalidad que revolotea nuestras cabezas.

Quise decir: No es un vendaval, sólo gotitas. Pisas el charco sin verlo. ¿por qué no miras? Quiero pedir socorro y no puedo. Pienso en los mil motivos que me hacen levantarme cada mañana. Pienso en los tuyos para ese NO. Miro desde el ventanal, me dejas fuera, no estoy en esos huesos. No estoy porque tú no quieres verme dentro, y llamo a la puerta pero no me dejas entrar. No tengo fuerza. Socorro. No puedo. Ayúdame tú. No me pidas ayuda. Sálvame de esta senda negra. Tu refugio es una prisión. Crees que ahí no llega el dolor y te equivocas. Llega. Se instala y no sale más. Cierras los ojos pero las cosas no desaparecen, siguen ahí cuando los abres. Llevas tu mascara y yo la mía, pero a veces no nos bastan máscaras para sobrevivir, desnuda el alma, llevas demasiados abrigos. La mentira tapa a la verdad pero no la mata. La realidad sigue existiendo aunque la cubras con capas y capas de mentiras. Sigue ahí. Con llamada en Espera. Porque lloro sin fuerza, porque apagas la luz. Mi luz. Porque me estás dejando fuera. En la calle. Mirándote a través del ventanal y no te das ni cuenta….

Pero de mis labios sólo salió “hasta luego”

Y me volví a casa con las lágrimas encharcándome el corazón y la máscara de la sonrisa quebrada muy bien colocada.

Capitulo I

Lunes, Febrero 26th, 2007

Cogido de aquí. De allá. De conversaciones con personas que quiero, con personas con las que tengo una especial empatía… Conclusiones, pensamientos, divagaciones, reflejos de luz, de melancolía… de todo un poco…

Sobre la felicidad… Me han dicho que la felicidad nace de dentro y que no depende de lo de fuera. Lo siento pero no estoy de acuerdo. Obviar que estamos un poco a la merced de lo que nos importa, queremos, deseamos, añoramos y en definitiva sentimos es obviar un porcentaje importante de lo que yo entiendo como felicidad. La felicidad brota desde dentro, porque es en nuestro interior donde nace pero no está exenta de los cambios que se produzcan fuera.

La mayoría del tiempo soy feliz. Soy feliz conmigo misma. Estoy a gusto en mi piel. Soy feliz de ser quien soy, de sentir como siento, pero no cierro los ojos a las vicisitudes de la vida. No me encierro en mi burbuja interior de felicidad. Y las cosas que pasan fuera me afectan. Creer que no necesitamos de nadie más que de nosotros mismos para ser feliz no me parece cierto. Me parece mucho más creíble pensar que contamos siempre en el haber aquello que poseemos. “Una familia que nos cuida” “unos amigos que nos quieren” “una persona que nos apoya” “Un trabajo que nos gusta” y así hasta donde queramos llegar. Si no contásemos con todas esas cosas, si no hiciésemos un inventario entre lo que somos y lo que poseemos no podríamos encontrar una plenitud total…

No digo que yo sea poseedora de la Verdad Universal. No creo en formulas matemáticas para la vida, y creo que cada ser entiende la felicidad de un modo distinto, aunque sigo pensando que la felicidad es un sentimiento, que viene y va. Nada más, que nos tomamos demasiado en serio buscarla a largo plazo sin contar (como en el anuncio) que tenemos 1440 minutos al día para aprovecharlos, tirarlos, regalarlos o lo que nos de la gana, pero en cualquier caso… no son reutilizables.

Sobre corazones rotos… Todos lo hemos sentido alguna vez. Aunque sea en una milésima de segundo el corazón romperse, quedándonos la mayoría del tiempo, con el aguijón clavado, asolando cualquier rastro de esperanza e ilusión. Todos podemos sentirnos identificados con nuestros semejantes en algo así. ¿Quién no lloró por Amor? ¿Quién no sufrió por Desamor? Son curvas, pendientes, malditas punzadas en la boca del estomago. Lagrimas saladas, calientes, resbalándonos por la cara. Todos hemos querido detener el tiempo en ese segundo antes, para no notar el crujir del corazón.

Sin embargo, El corazón no deja de latir ¿Cómo es posible que no lo haga si yo solo siento dolor? El corazón no cesa en su empeño de sobrevivir. Se remienda solito, a base de tiritas, yodo, gasas, se cose en puntadas pequeñas, y nosotros, rencorosos hasta con nosotros mismos, nos vamos levantando muros, nos aislamos dentro de nuestro radar de auto-protección… Que nadie entre, que no se filtre ningún sentimiento, que no quiero que me duela otra vez, diques auto impuestos que con el paso del tiempo esperamos que no sentir signifique que no duela ¿?¿?¿?¿?¿? Porque necesitamos de la mentira para sobrevivir a todo lo que nos puede, a lo que no somos capaces de controlar… Y el corazón, en una sabiduría que nuestra parte racional y analítica no logra entender (paradójico no?) va rompiendo el muro, agujereando nuestro dique, porque aunque nuestra parte dolida diga “no estoy preparada” el corazón sabe cuando está listo para volver a recuperar la fe perdida, no importa de las luchas titánicas que mantengamos contra él, siempre llevamos la de perder…. Y asumir que los muros no son capaces de contener los sentimientos (En toda su magnitud) creo que es esencial para enfrentarnos con más fuerza a lo que sentimos y como no, no somos capaces de controlar.

Y lo dejo aquí. La semana anterior dio mucho de si en cuanto a hacerme reflexionar, pero no quiero que quede excesivamente largo así que lo iré colgado por “Capítulos”… En Próximas entregas…Libertad, Fragilidad, Fuerza… ¿Quién sabe? ;)

Mi Momento L’oreal

Jueves, Febrero 22nd, 2007

Recuerdas cuando eras pequeña y creías en los cuentos de hadas, fantaseabas sobre como seria tu vida, con un vestido blanco y tu príncipe azul llevándote a su castillo sobre las colinas, por la noche te echabas en la cama cerrabas los ojos y te abandonabas a tu fe. Santa Claus, el ratoncito Pérez, el príncipe azul estaban tan cerca que los saboreabas, pero vas creciendo y un día abres los ojos y los cuentos de hadas han volado, la mayoría de la gente acude a aquellos en quien confía. La cuestión es, que es difícil dejar que los cuentos de hadas desaparezcan, a casi todo el mundo le queda una mínima esperanza de que un día abrirá los ojos y vera que se han hecho realidad.

Cuando el día llega a su fin la fe es un misterio, aparece cuando menos te lo esperas, es como si un día te dieras cuenta que los cuentos no son exactamente como habías soñado, el castillo puede que no sea un castillo, no es tan importante eso de ser felices para siempre, basta con ser felices en el momento. A veces muy de vez en cuando la gente puede darte una grata sorpresa, de vez en cuando la gente te deja sin respiración.

(Extraído de la serie, Anatomía de Grey)

***

He tenido un sueño alucinante. Normalmente sueño despierta y me encanta, pero éste ha sido dormida.

Soñé que agarraba la mano de alguien y saltaba desde la azotea de un piso. Volaba en la noche transformada en fuego. No sé explicar la sensación con exactitud. Libertad, paz. Sosiego. Sentir que el mundo me pertenecía en ese mágico instante en el que cortaba el viento en cada paso.

Me he despertado dando una patada a mi tristeza. He cogido mi vida en los pies de la cama donde la dejé anoche. Es la misma. No ha cambiado nada. Absolutamente nada. Pero yo me siento diferente. Me nace de dentro una sensación de plenitud increíble. Y no me importa que el orgullo sea más importante que el sentimiento, porque no soy yo quien lo siento (ni lo padezco). No me importa en este instante en el que escribo estas letras si suspendo o apruebo porque el mero hecho de haber pegado ese salto que me separaba de mi meta es suficiente para sentirme orgullosa de mí.

En este momento me siento como en el sueño. Dueña de mi vida, del mundo que gira sin detenerse pero que no va lo suficientemente deprisa para que yo no lo alcance….

Palabras

Lunes, Febrero 19th, 2007

Se me queda colgado de la boca un te quiero roto.
Se me queda estancado en el estomago un “como me duele lo que me has dicho” y no sale. No se transforma. La esencia acaba en mis sentimientos, en mis pensamientos, en la lluvia que arrastra tras de si el querer hablar y no poder.

Palabras salid. Por favor. Y las palabras no salen.

Siento que me asfixio y trato de que el aire entre en mis pulmones. Quiero decir algo, pero el grito se queda atorado en la garganta y juro que me ahoga.

Palabras por favor, venid a auxiliarme. Y las palabras no salen.

Quiero decir, duele.
Quiero decir, me da rabia.
Quiero decir, te quiero.
Quiero decir, pensé esto pero no salió así.
Quiero decir, dame una explicación.
Quiero decir. Pero no digo. No sale ningún sonido. Me pierdo en sentimientos, en pensamientos, no se transforman. Se mueren a mi paso. Y nadie lo entiende.

Palabras por favor, ayudadme, salvadme de este fuego que me quema, de esta ansiedad, de este querer y no poder.

¿Por qué no puedo? No lo sé.
¿Por qué no veo que la vida es un papel en blanco dispuesto a tomar vida de lo que siento, de lo que pienso, de lo que tengo en el alma?
¿por qué siempre acabo huyendo perdida en la propia pasión de mis argumentos, a lágrima viva, seca, con ganas de estallar y sin embargo silenciosa en su andar?
¿Por qué no puedo palabras? ¿Que hacéis de mi? ¿Por qué me habitué a vivir sin vosotras? ¿Por qué, por qué no os dignáis a brotar, a verterse sin pudor en otra alma que no sea la mía?

Me quedo callada con ganas de gritar. Callo y callo, porque las palabras no vienen, se mueren, se quedan atrapadas dentro de mí, en alguna costilla, en algún hueso dolorido, en algún sitio donde mi voz no llega.

Y se me culpa una y otra y otra vez más por querer y no poder. Y nadie sufre más que yo por no poder escupirlas, por tragármelas y atragantarme con ellas, por no desbordarme, por dejarme arrastrar por el silencio, mil veces, mil palabras, miles de ráfagas de aire que se fueron arrastrándolas sin que mi voz las conociese, las pariese, las acunase. Palabras ausentes. Palabras doloridas que se me mueren.

Soy una mujer que busca alguien que sepa remendar heridas y zurcir palabras, bordar sentimientos que no se queden en las lagunas de mi alma.

Míralas, orgullosas ellas, las palabras están estallando del alma al papel sin rozarme siquiera los labios.

A ratitos…

Jueves, Febrero 15th, 2007

¿Y no está la felicidad tejida de ratitos? Remendada y rota. Descosida. Recosida. Extrañada de no verte sonreír, ¿Y que más da? La felicidad es algo con lo que se baila de vez en cuando, que te hace Reina (o Princesa) Que te hace Rey, que te da fuerza para seguir en pie. Son ratitos, ratitos que nacen de lo más hondo del ser. Ratitos que brotan con alegría del corazón. Ratitos en los que el dolor no duele, el amor te ama, el desamor se aparta. ¿Qué día no sonríes por cualquier cosa? Ahí está la felicidad. La felicidad no es un todo. No se globaliza, no es perenne ni caduco. La felicidad a veces se esconde, a veces escapa, las que más… vuelve. Retoza en tu pecho, en tu cara, se aleja un poco, toma carrerilla. Se te estampa en el corazón. En un detalle, en una caricia, en una conversación, en un trabajo bien hecho, en ti. En mí. La felicidad está en cualquier parte y en ninguna en concreto. No hay formulas perfectas. No te engañes. Hay días negros, días grises, arco iris tras la lluvia. Hay sinsabores, hay penas, hay alegrías… y la felicidad baila a ratos con cada uno de ellos. Baila con el amor. Baila con la tristeza y hasta baila con la locura. La cordura. Con todos ellos. ¿Y no está la felicidad tejida de recuerdos? Aquel día que me caí de los patines, el día que aprobé. El día que me besaron por primera vez. El día que me vi en aquella iglesia esperando a M. ¿No es eso felicidad? Dicen que es alegría, pero la alegría es otra cosa. La alegría es la hija de la felicidad. La felicidad son ratitos, ratitos que pasas con ella a solas. Ratitos que te hacen levantarte del suelo. Limpiarte las heridas. Sentir que te mereces tenerla colgada de la cintura. La Felicidad, traviesa, se esconde no sabes donde. La felicidad te busca porque te echa de menos. La felicidad tiene nombre, tu nombre. La felicidad brota de ti, se enjuaga en tus lágrimas, se ríe con tu risa. La felicidad está tejida de ratitos. Está bordada de tu nombre. De mi nombre. Se sienta, te espera, se escapa, aparece, pero Existe. Está. Viene y va.

(no me puedo resistir porque al empezar el post se me ha venido a la cabeza esta canción de A. Sanz, para que me quieras, así que dejo un trocito)

Y para que me quieras te daré
Un año entero que te haré sólo de primaveras
y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
y para que me quieras, te querré
con un cariño que esta vez
quiero quedarme niña quiero estar presente,
en mi propia vida
y son esos ratitos que me das,
esos ratitos que me das,

14 de Febrero, de algunos años atrás…

Miércoles, Febrero 14th, 2007

¿San Valentín? No, gracias.

No me gusta. Las razones son obvias aunque soy una traidora de mi propia filosofía y he caído en chorraditas varias. Snif…

Pero no es de esto de lo que quiero hablar sino de un recuerdo que no sé si alguna vez os he contado:

Cuando empecé a trabajar donde hoy sigo, hace ya casi siete años, la menda no portaba vehiculo y usaba los pies algo más que para usar tacón y darle al acelerador-freno-embrague. Por aquel entonces, estaban haciendo justo al lado de mi oficina una plaza. Albañiles, y una, que estaba mona con 20 años hicieron el resto.

Cada mañana, cada mediodía, cada tarde… era un reloj y no tenía más narices que pasar por al lado de la plaza porque no había otro camino para llegar a mi casa. Yo soy muy tímida, y esto de que me digan piropos hace que los mofletes se me pongan incandescentes, y aunque siempre fueron piropos bonitos yo pasaba con la cabeza agachada y muy rápido para pasar el mal trago cuanto antes.

Como bares para almorzar, los justos… Empezamos albañiles y yo a coincidir en el mismo sitio a la hora del desayuno. Uno, un chico rubisimo, de piel clarita, muy majo, todo hay que decirlo, me miraba mucho. Yo ni caso. Pero mi jefe, que el don de gentes lo arrastra desde la cuna, se ponía a hablar con ellos… y al final todos hablaban conmigo salvo el chico rubio, que no me dirigía la palabra solo me miraba, sonreía y se ponía como un tomate.

Así pasaron meses y meses. Uno de ellos, empezó “a venderme” a su amigo (el rubio) menudo Celestino!!!!!!!!!!! Que si el chico gana mucho dinero ¿?¿?¿? Que es más bueno que el pan ¿?¿?¿? que si a ver cuando nos animábamos a cenar juntos ¿¿?¿?¿? Y este chico era incapaz de dirigirme la palabra. INCAPAZ. Se ponía súper nervioso.

El día de los Morados llegó, yo estaba en la oficina trabajando (aún no había descubierto las delicias de Internet) y vino uno de los compañeros del chico rubio con un ramo de rosas blancas PRECIOSO. Me quedé a cuadros. Alucinada. Flipando. Sin palabras. Me puso en una tarjetita (que aún guardo) “me gustas mucho”

Bajé y le di las gracias…

Creo que nunca olvidaré ese detalle…. Y cada San Valentín me acuerdo de él….

Post un poco paranoico

Martes, Febrero 13th, 2007

¿Qué hay que hacer para curar a corazones oxidados? ¿Dónde está la llave que cierra las heridas de la vida? ¿Qué botón hay que tocar para borrar las cicatrices? ¿Dónde la ilusión? ¿Dónde muere la agonía? ¿Dónde está la fuerza para salir a ver el sol? ¿En que estrella olvidamos a la luna? ¿Dónde desaparecen los barros en los charcos? ¿Dónde están los paraguas que resguardan al alma? ¿Dónde están los sueños que tiramos por la ventana? ¿Dónde encontramos la brújula que nos diga donde se quedó el camino que perdimos? ¿Dónde el coraje? ¿Dónde las ganas? ¿Donde están las salidas de emergencia? ¿Dónde guardamos el fuego que nos quema? ¿Cuánto de lejos lanzamos la cordura en el infierno? ¿Cuándo juramos amor eterno a un diablo disfrazado?

Mi pobre corazón oxidado… que Norte no encontró. Que sur perdió. Que Este olvidó. Que Oeste destruyó.

Malditas brújulas de hojalata. Malditos relojes de arena. Maldito tiempo. Maldito el día. Maldita la hora.

BSO de este post: Corazón Oxidado, Fito y Fitipaldis

Todo se derrumba y es tan fácil
Todos mis castillos son de arena
Todo lo que sueño es tan frágil
Todo lo que bebo es tu ausencia
Y mi pobre corazón de hierro
Se me fue oxidando con las penas
Este tengo sueño y no me duermo
Este fuego que ya no calienta
Todo lo que canto es tan estéril
Todas las canciones son la misma
Muy pocas personas, demasiada gente
Diferente sangre de una misma herida

Mi pobre corazón oxidado
Mi pobre corazón encogido
Mi pobre corazón todo el daño
Mi pobre corazón todo lo bueno vivido
Mi pobre corazón lo mas malo
Mi pobre corazón lo divino, lo valiente, lo cobarde, lo esperado, mi virtud y mi defecto, mi barranco y mi camino
Mi pobre corazón no importa que sea pequeño
Mi pobre corazón siempre te echa de menos
Mi pobre corazón que no le caben ya las penas
Siempre que me duele me lo llevo de verbena
Mi pobre corazón que me mantiene con vida
Mi pobre corazón siempre la luz encendida
Mi pobre corazón que a veces quiere salir
Mi pobre corazón que está enganchado al speed
Mi pobre corazón en directo
Mi pobre corazón en domingo
Mi pobre corazón en pelotas
Mi pobre corazón en Fa sostenido
Y mi pobre corazón se me fue oxidando
Y mi pobre corazón no ves que siempre está llorando

Perder a quien se ama

Viernes, Febrero 9th, 2007

Un dolor mal curado. Por falta de ganas de hablar, por orgullo, por creer que el amor es tan fuerte que lo puede todo. ¿Quién sabe? Aguantar las tempestades, torrentes de lágrimas que se te estampan en la cara, que perecen en el fondo del corazón, que arrastran las cálidas noches de caricias inventadas para dos.

Choques frontales. Vidas desordenadas que no encajan. Amargos dulces besos postrados en la cama. Se quedaron esperando la llegada. Roces casuales. Laberintos de pensamientos que se agolpan en el alma y no se transforman en la boca. Querer más, necesitar mucho más. No ofrecerlo, no otorgarlo. Callar.

¿Y donde están aquel te quiero en la almohada? ¿Y donde se nos quedan las miradas? Sólo veo rencor, rencor en mi alma, expresión cansada y apagada. Joder, que se nos va el amor, y tú no corres, no hay zapatillas de deporte. Se va marchando y tú te quedas esperando a que regrese en aquella puerta donde tanto nos besamos. No te marches, quédate otro rato, vuélveme a querer como antaño.

Y se agota la comprensión. En cada resquicio de cordura, en cada momento del día en el que espero oír tu voz y ésta se confunde con la multitud. Ven. Agarrate a mi cintura. No importa si esta noche, ya no nos queda mirar a la luna. Sálvame de esta agonía. Te lo piden mis ojos, de lágrimas ausentes, te lo pide mi cuerpo, mi alma, mi sangre, te lo pido yo. Ven, sálvame de estar sin ti.

Nos perdemos el amor. Yo me doy cuenta y me siento impotente. Tú no miras, te has quedado ciego. Puede más la brisa en la cara, puede más las noches de espaldas. ¿Dónde se nos ha quedado la complicidad? En la madrugada. ¿Dónde las risas? ¿Dónde la ternura? Se nos ha colado un invierno en los pliegues del alma.

No sabemos que ha pasado pero nos miramos y no vemos nada. No entiendo porque ya no te echo de menos, porque el vacío no se llena con tu cuerpo. Porque no quiero aunque quiero. Ya no está la eternidad en tu pelo, ya no está el fantasma del deseo. Ya no hay luces en medio de este infierno.

¿Por qué dejamos de amar lo que queremos amar?

(Nota aclaratoria: No hablo de mi en tiempo presente)

Mi piace, non mi piace ;)

Jueves, Febrero 8th, 2007

Me gustan las personas con las que puedo mantener una conversación sobre la felicidad, sobre la vida, el amor, sobre filosofías intimas y personales. Me gustan las personas con las que puedo desvariar, soltar paridas sin sentirme avergonzada, me gustan las personas con las que puedo hablar frivolidades. De que trapito me voy a comprar, o que regalo voy a hacer, o que mosca me ha entretenido hoy. Me gustan las personas que se muestran naturales, que no fingen ser quienes no son, me gustan las personas que reúnen todo eso junto.

No me gustan aquellos que van de super profundos en la vida, con los que no puedes mantener una conversación trivial sin más. No me gustan las personas superficiales a secas, que no tienen más que decir, no me gustan los extremos en las personas, me gusta cambiar el registro de mis conversaciones, porque el ánimo así lo pida. Me gusta poder llorar a gusto y después contar que zapatos me compré el otro día.

No me gustan los que alardean, que vacilan de lo que tienen o lo que no tienen. Me hace gracia cuando me quedo mirando un pedazo de coche y el tipo me vacila pegando el acelerón como “mira lo que tengo”. No me gusta los que presumen de sus estupendas cualidades, me parecen inseguros. No me gustan quienes hablan sólo para escucharse a si mismos porque les encanta lo que tienen que contar.

Me gustan las personas espontáneas, no soporto los que estudian cada frase, cada gesto, queda artificial de narices. Me encantan las personas que no tienen que esforzarse en demostrar lo estupendas que son porque brillan con luz propia.

Me gustan las personas que me discuten sobre la felicidad. Las que me hablan desde su experiencia. Me gusta no tener por qué estar de acuerdo y no llegar a ninguna conclusión especifica pero compartir esos momentos. Me gusta pensar que hay personas con las que tengo una química que no se fuerza ni se esfuerza sino que simplemente existe.

No sé si alguna vez os ha pasado que os sentís cómodos con alguien sin un motivo aparente desde el primer momento. Y no sé si os ha pasado que sin razón alguna no estáis bien con determinadas personas. O simplemente daros cuenta que lo que un día brilló al día siguiente, perdió cualquier halo de luz.

Afortunadamente tengo personas así en mi vida ;)

Explicación

Martes, Febrero 6th, 2007

Os debo una explicación, pero lamento decir, que la explicación es que no hay explicación, y es lo peor de todo.

No he roto con Mi Chico…Aunque ha sido un finde movido.
No estoy embarazada…. Aunque tengo nauseas por las mañanas y no consigo ingerir algo decente.
No me han echado del trabajo…. aunque estoy más que harta de que se caiga a pedazos.
No he tenido el examen…. Aunque sigo agobiada.
No tengo ninguna enfermedad. Ni ningún drama familiar. Ni nada que en realidad aparentemente pueda hacer saltar una chispa que incendiase mi razón como ha pasado.

Me he pasado días llorando, perdiendo la voz, a oscuras en mi habitación y sin poder comer. He tomado relajantes que no han surtido ningún tipo de efecto… he sentido pánico y una total desesperanza. Por primera vez he sentido que me estaba volviendo loca. Me he puesto mil mantas encima porque temblaba de frío, he querido deshacerme de absolutamente todo en mi vida. No quería trabajo, ni ver a Mi Chico, ni estudiar, ni las cosas que adornan mi habitación, ni mis libros, no quería mi ropa, no quería hablar con nadie, sólo quería estar inmóvil. Acurrucada, sin luz, llorándome. He pensado cosas que ahora, en frío me asustan. He sentido que la vida me daba igual, y que si me tuviese que morir en ese instante en realidad no me importaba. He sentido un total desprecio por la vida, por mi vida, y por mi misma, y lo peor de todo es que me ha pasado a mí. No a otro. Ha sido a mí. Me he dado cuenta que tengo puntos muy negros en el corazón. Puntos negros que sólo salen cuando mi parte más racional ha sido anulada. Cuando no he luchado lo suficiente para mantener la compostura emocional, entonces cosas que creo que he superado se me estampan en la cara.

Y eso es todo.

Actualización: He borrado el post de ayer. NO soportaba verlo, no debí escribirlo y no puedo leerlo, gracias por los comentarios.