Momento Puntual
Miércoles, Febrero 28th, 2007Miro el ventanal, estoy pensando que no lloro a lo largo del día salvo a intervalos lastimeros. Lágrimas tímidas que apenas se atreven a nacer. No las quiero. Hago una lista mental de todo lo que me hace reír con el paso de las horas. Una, dos, tres… más. Muchas más. No quiero estar ahí. Sentada en mi taburete. Dando tragos cortos y continuos a la cerveza. Quiero irme. Sigo pensando…
Benditas máscaras que de ellas hago mi vestido, Sonrisas que salen aunque sean falsas. Sonrisas quebradas que nadie percibe salvo yo. El me mira. Estamos en plena función. Este Carnaval en el que nada es lo que parece. No ve las gotitas de dolor que se están desparramando en el suelo y forman un pequeño charco a mi alrededor. Nadie lo ve. Solo yo. Lo intenta. Trata de acercarme a él, sentada a su lado pero demasiado lejos para que pueda alcanzarme. Me sigue seduciendo el Ventanal. La calle. La gente que va pasando con prisa. La gente que pasea. Y yo me estoy asfixiando mirando piedras blancas. Me delatan mis gestos. Los suyos a él. Las miradas dicen lo que la boca calla. El silencio es más elocuente en este momento que el derroche de banalidad que revolotea nuestras cabezas.
Quise decir: No es un vendaval, sólo gotitas. Pisas el charco sin verlo. ¿por qué no miras? Quiero pedir socorro y no puedo. Pienso en los mil motivos que me hacen levantarme cada mañana. Pienso en los tuyos para ese NO. Miro desde el ventanal, me dejas fuera, no estoy en esos huesos. No estoy porque tú no quieres verme dentro, y llamo a la puerta pero no me dejas entrar. No tengo fuerza. Socorro. No puedo. Ayúdame tú. No me pidas ayuda. Sálvame de esta senda negra. Tu refugio es una prisión. Crees que ahí no llega el dolor y te equivocas. Llega. Se instala y no sale más. Cierras los ojos pero las cosas no desaparecen, siguen ahí cuando los abres. Llevas tu mascara y yo la mía, pero a veces no nos bastan máscaras para sobrevivir, desnuda el alma, llevas demasiados abrigos. La mentira tapa a la verdad pero no la mata. La realidad sigue existiendo aunque la cubras con capas y capas de mentiras. Sigue ahí. Con llamada en Espera. Porque lloro sin fuerza, porque apagas la luz. Mi luz. Porque me estás dejando fuera. En la calle. Mirándote a través del ventanal y no te das ni cuenta….
Pero de mis labios sólo salió “hasta luego”
Y me volví a casa con las lágrimas encharcándome el corazón y la máscara de la sonrisa quebrada muy bien colocada.