Mis circunstancias y yo
Jueves, Abril 17th, 2008Soy neurótica practicante. Me encantan las espinacas y lloro con frecuencia. Soy tímida, aunque soy muy extrovertida, lo cual resulta chocante. Le cuento mi vida a mi Peluche y me encanta que me siga a todas partes como un perrito, me hace feliz. Lo llamo peque, cuqui, (lo sé, soy muy moñas a veces) culo gordo o gordito, sólo lo llamo por su nombre cuando estoy enfadada con él por alguna trastada.
Me gusta preguntarle a mi madre antes de salir de casa si voy guapa, o si le gusta lo que llevo puesto. Me gusta la pasta – adoro la lasagna- las pelis de humor ácido y odio las de humor facilón. Soy muy friolera. Me encantan los días de sol y los días de lluvia, aunque éstos últimos me pongan ciertamente melancólica.
A veces soy orgullosa, pero siempre pido perdón si creo que lo he hecho mal. No suelo ser borde, pero alguna que otra vez lo tengo que ser. No soy dubitativa, casi siempre tengo claro lo que quiero. Soy luchadora nata, y las cosas fáciles me parecen que llevan trampa (quizá porque estoy habituada a currarme lo poco o mucho que tengo) Dicen que soy tranquila pero es pura apariencia, puedo tener la cara apacible y el alma revuelta. Soy responsable, muy (demasiado) responsable pero he hecho mil y una locuras.
Soy cariñosa, pero el contacto físico con las personas que no tengo confianza me crispa los nervios, como también que me hablen dándome golpecitos todo el rato. – me enfada-
No suelo estar de mal humor, pero cuando lo estoy no me sacas ni media palabra. A veces, me escondo dentro de mi muro, con miedo a ser descubierta. Si estoy enfadada con alguien en concreto la ignoraré por completo. No suelo gritar, ni explotar, pero cuando me pasa, parece que mi mundo de conexiones y nudos se me rompe. Odio perder el control.
Soy frágil, pero tan fuerte y dura que he aguantado cosas que quizá otras personas no hubieran podido aguantar. Soy generosa, detallista y cabezota. No tengo sentido del egoísmo y eso es malo. No soy rencorosa pero cuando me has decepcionado posiblemente ya no vuelva a confiar más en ti. No acepto bien las críticas, y menos cuando no tienen razón de ser. Una crítica constructiva la agradezco. No siempre creo tener la razón. Creo en la tolerancia, y el respeto mutuo de las personas.
No sé si sé querer. Nunca me han dicho que sepa hacerlo bien. No sé si soy buena pareja. No sé si ofrezco mucho, doy poco, o soy tan compleja como dicen. Siempre he creído que se me hace feliz con poco, pero quizá yo esté equivocada. Quizá exijo demasiado, o quizá es que no exijo nada.
No me gusta hablar de mi pasado. Creo que tengo derecho a guardarme mi vida, a regalarla a trocitos si quiero. Pero aprendí que no quiero saber de mi pareja mucho más de lo estrictamente necesario de su pasado. No quiero hablar del mío, no quiero que se me juzgue por lo que hice y no por lo que soy.
Quizá a veces soy radical.
Otras demasiado paciente.
No sé cuanto tengo para ofrecer. Pero aquí estoy. Con defectos, virtudes, gustos, complejos e inseguridades.
Y esto es así. Soy así. Soy lo que ves, lo que no ves, lo que oculto, lo que muestro.
O te quedas
O te vas.
Pero no permanezcas en la sala de espera.