Archive for the ‘Reflexión’ Category

Mis circunstancias y yo

Jueves, Abril 17th, 2008

Soy neurótica practicante. Me encantan las espinacas y lloro con frecuencia. Soy tímida, aunque soy muy extrovertida, lo cual resulta chocante. Le cuento mi vida a mi Peluche y me encanta que me siga a todas partes como un perrito, me hace feliz. Lo llamo peque, cuqui, (lo sé, soy muy moñas a veces) culo gordo o gordito, sólo lo llamo por su nombre cuando estoy enfadada con él por alguna trastada.

Me gusta preguntarle a mi madre antes de salir de casa si voy guapa, o si le gusta lo que llevo puesto. Me gusta la pasta – adoro la lasagna- las pelis de humor ácido y odio las de humor facilón. Soy muy friolera. Me encantan los días de sol y los días de lluvia, aunque éstos últimos me pongan ciertamente melancólica.

A veces soy orgullosa, pero siempre pido perdón si creo que lo he hecho mal. No suelo ser borde, pero alguna que otra vez lo tengo que ser. No soy dubitativa, casi siempre tengo claro lo que quiero. Soy luchadora nata, y las cosas fáciles me parecen que llevan trampa (quizá porque estoy habituada a currarme lo poco o mucho que tengo) Dicen que soy tranquila pero es pura apariencia, puedo tener la cara apacible y el alma revuelta. Soy responsable, muy (demasiado) responsable pero he hecho mil y una locuras.

Soy cariñosa, pero el contacto físico con las personas que no tengo confianza me crispa los nervios, como también que me hablen dándome golpecitos todo el rato. – me enfada-

No suelo estar de mal humor, pero cuando lo estoy no me sacas ni media palabra. A veces, me escondo dentro de mi muro, con miedo a ser descubierta. Si estoy enfadada con alguien en concreto la ignoraré por completo. No suelo gritar, ni explotar, pero cuando me pasa, parece que mi mundo de conexiones y nudos se me rompe. Odio perder el control.

Soy frágil, pero tan fuerte y dura que he aguantado cosas que quizá otras personas no hubieran podido aguantar. Soy generosa, detallista y cabezota. No tengo sentido del egoísmo y eso es malo. No soy rencorosa pero cuando me has decepcionado posiblemente ya no vuelva a confiar más en ti. No acepto bien las críticas, y menos cuando no tienen razón de ser. Una crítica constructiva la agradezco. No siempre creo tener la razón. Creo en la tolerancia, y el respeto mutuo de las personas.

No sé si sé querer. Nunca me han dicho que sepa hacerlo bien. No sé si soy buena pareja. No sé si ofrezco mucho, doy poco, o soy tan compleja como dicen. Siempre he creído que se me hace feliz con poco, pero quizá yo esté equivocada. Quizá exijo demasiado, o quizá es que no exijo nada.

No me gusta hablar de mi pasado. Creo que tengo derecho a guardarme mi vida, a regalarla a trocitos si quiero. Pero aprendí que no quiero saber de mi pareja mucho más de lo estrictamente necesario de su pasado. No quiero hablar del mío, no quiero que se me juzgue por lo que hice y no por lo que soy.

Quizá a veces soy radical.
Otras demasiado paciente.

No sé cuanto tengo para ofrecer. Pero aquí estoy. Con defectos, virtudes, gustos, complejos e inseguridades.

Y esto es así. Soy así. Soy lo que ves, lo que no ves, lo que oculto, lo que muestro.

O te quedas
O te vas.

Pero no permanezcas en la sala de espera.

VIVIR

Lunes, Marzo 10th, 2008

A veces necesitas silencio porque en tu interior hay demasiado ruido. El ruido lo inunda todo. El ruido son llagas en tu respiración, y pena en cada poro de tu piel. A veces necesitas quedarte callada, inmóvil, en un rincón de ti misma guardada. A veces, quedarte callada es la mejor forma de decir que algo te duele. Y no es inconcreto. Te duele.

Tengo ganas de sentarme en una nube cómoda y mullida. Elevarme un poco. Respirar aire puro. Sentir que el aire no se me queda atascado. Que fluye por mi alma.

Tengo ganas de ver el mar. Sentir la brisa en la cara. Escuchar como golpean las olas. Notar como los pies se me mojan a cada paso. En un vaivén.

Tengo ganas de reír a carcajadas. De no preocuparme por malditas cosas nimias. De ser yo, de sonreír ante la grandeza de la vida. De volverle la cara a la pena. De no dejar que las lágrimas me aneguen el corazón. De vivir. Ser libre. Soñar. Disfrutar. Querer. Apresar los pequeños instantes donde la magia aparece. Volar un poco con el alma. Tengo ganas de sentarme en la hierba, mirar al cielo, y verme pequeña.

Tengo ganas, te lo juro. Tengo ganas de seguir adelante. Tengo ganas de vivir. No quiero perder la fe. Ni la esperanza. Tengo ganas de ser realmente consciente que un día acabará esto. Porque un día te vas, se acaba todo. Y te quedas en el corazón de quienes te quisieron, porque ahí no mueres, pero ya te has ido. Y no somos conscientes hasta que no ves la muerte pasearse cerca de ti. Cuando la ves, le miras a la cara y te sonríe, es porque te está advirtiendo que vivas, porque al final un día, te abrazará y te irás con ella.

(No te digo adiós. Porque hay otra estrella más en el cielo)

Cosas en las que creo

Martes, Febrero 26th, 2008

Creo que tengo un mundo interior muy amplio, y a veces demasiado complicado.

Creo en la bondad de las personas por lo general, y creo que en mi vida no me he cruzado con alguien malo de verdad.

Creo en la energía positiva y en la fuerza mental.

En el fondo creo que lo mío más que el catolicismo que me vino impuesto (que no lo practico, todo hay que decirlo) es el budismo. Es una pena que no pueda sumergirme más en él y profundizar.

Creo que mi vida, pese a tragos muy amargos, ha sido más fácil que difícil.

Creo en mí. En mis posibilidades para conseguir aquello que me propongo, en alcanzar cosas reales, palpables.

Creo que la paciencia es imprescindible en esta vida. – yo tengo mucha-

Creo que los defectos y virtudes no son tales, sino distintos enfoques de una misma cualidad. (Matizo… El egoísmo es malo, pero la falta de él también… el orgullo es malo, la ausencia de él… también)

Creo en el equilibro (lo que me lleva al punto anterior) creo que en la vida hay que saber equilibrar (lo que tienes con lo que deseas, lo bueno de tu persona con lo no tan bueno, los sueños con la realidad)

Creo en los avances pero no en los cambios. No creo que una persona pueda cambiar, su esencia, su naturaleza es siempre la misma, pero avanzar, matizar, madurar forma parte de un proceso de evolución natural en las personas.

Creo en la ilusión. Creo que cuando se carece de ella la vida se vuelve triste y vacía. Creo que ilusionarse por cosas pequeñas encierra el secreto de apreciar la vida.

Creo en el Amor. Creo en él a pesar de los golpes, creo que el amor – por tu familia, por tus amigos, por tu pareja, por la vida, por todo en general- es imprescindible y es el verdadero motor del mundo.

Creo en la causalidad más que en la casualidad. Aunque de las grandes casualidades de mi vida han venido después unos acontecimientos importantes.

Creo en el esfuerzo personal. Creo que luchar por las cosas nos hace discernir lo que queremos realmente de lo que es un capricho pasajero.

Creo en el Destino, pero esto sólo a medias. Creo en el libre albedrío sobre todo. Creo que hay cosas en la vida que son inamovibles, que no puedes evitar que te pasen, pero la mayoría de las veces creo que siempre nos dan a elegir dos caminos (cuando no más) y está en cada uno de nosotros el poder decidir sobre nuestra vida.

Creo en la fidelidad y la lealtad. La fidelidad a los principios que tiene uno, y creo en la lealtad hacia quienes quieres. La fidelidad la llevo más allá de una relación (otro matiz). La lealtad me parece un lazo de unión muy fuerte.

Creo que las personas necesitan dosis de soledad, y que la soledad, cuando es escogida es buena para escucharte, para conocerte un poco mejor, para saber que quieres. Yo reconozco que en muchas ocasiones necesito estar sola.

Y creo en muchas cosas más…

San Valentin

Miércoles, Febrero 13th, 2008

He escrito dos post. Uno era de los que llamo intimistas, y otro era sobre cosas cotidianas y muy normales sobre mí. Al final no me he decidido por ninguno de los dos y voy a hablar del tema estrella: San Valentín, hay tantos seguidores como detractores por lo que he podido ver y la verdad me estoy planteando el tema desde hace unos días.

Alguien de mi entorno, se ha gastado un dineral en un regalo (y viceversa su pareja) se han ido un fin de semana a un hotel, con su Spa, sus fresas, su cava… en fin, todo lo que llamamos romántico hoy día y que no estoy especialmente de acuerdo…. Eme dice que pasa de regalarle nada a su marido, y Ene le ha comprado algo porque su marido le ha comprado a ella y no quiere quedar mal.

Siempre he dicho que es lo más bonito que han hecho en un San Valentín por mi, un chico que le daba un palo tremendo hablar conmigo pero que le gustaba (no sé bien por qué si no me conocía) y que me regaló el ramo de rosas blancas más bonito que jamás me han regalado. Creo que fue un San Valentín precioso. Ni era ni fue nunca mi pareja, ya veis, que cosas….

Siempre he dicho que estoy en contra de este día tan consumista, que me parece que para demostrar amor hay que hacerlo todos los días, no un día especial, y que una cena romántica, con velitas, cava y fresas puedes hacerla cualquier día a modo de sorpresa y no porque el día está marcado en el calendario. Tartas de forma de corazón, corazones, y angelitos que disparan flechas abundan en las tiendas, me parece puro marketing simplemente y me horroriza, pero si soy sincera a la vez, me parece bonito. (Siempre tan comedida, nunca opto por un extremo…) quitando todo lo que nos ofrecen a esta sociedad consumista, me parece bonito que se celebre un día para el amor. No sé si ahora me parece bonito porque estoy sin pareja (y sin amor obviamente) y me parece especial que haya un día en el calendario en el que todo el mundo decida celebrar que está enamorado.

No sé si alguna vez he regalado por este día, o he tenido la correspondiente cena romántica, creo que no, que siempre he optado por disfrutar de mi pareja como cualquier otro día, quizá hoy, en un momento de debilidad por no tener con quien disfrutar el día me da por pensar que es bonito cuando siempre me ha parecido un día que no merecía la pena. Pues no lo sé.

No voy a tener tarta, ni flores, ni cena romántica. Y creo que lo que me molesta es que este año no puedo elegir. No puedo elegir no celebrarlo. No lo celebro porque es lo que me ha tocado.

Y voy al centro comercial, plagado de corazones ¿Dónde están los rotos como el mío? Y me compro un regalo, como ya dije, porque yo también me quiero mucho y me lo merezco, pero quizá este año, precisamente porque no puedo elegir me gustaría que aquel chico prácticamente desconocido me regalara flores, para sentirme especial un momento como aquel día me sentí.

Tengo el día ñoño, que le vamos a hacer…

Pasmosa Normalidad

Viernes, Enero 25th, 2008

No me había parado a pensar hasta ahora. Cuando busco algo para escribir con sentimiento dentro de mi misma, busco con ahínco, lo más dentro que puedo… y no hay nada. No lo hallo. Sin recuerdos. Sin pensamientos. Sin sentimientos. No es que no los tenga, es que no los veo, como si toda yo estuviese apagada, sin brillo y sin luz. Me muevo por lo que debo, por lo que me toca ahora sin plantearme nada más. No estoy bien, ni mal, ni triste ni alegre, ni soy feliz ni tampoco infeliz. Ni lloro ni río demasiado.

Toda mi vida se centra en el deber, sin permitirme muchos más lujos y ahora mismo creo que todo es muy estéril, que sin darme cuenta la vida se me ha quedado yerma en las manos o quizá sólo sea que se ha parado en un tiempo indefinido e inconcreto para después darme alas y volar. No lo sé. Me lo planteo ahora. En este instante en que trato de ordenar mis pensamientos vagos e imprecisos.

Trabajo y estudio. Punto final. A eso se reduce mi vida. Eso es lo que me mueve. Esto no es una queja, es una confirmación de que mi vida es pasmosamente estéril pero yo no me siento vacía ni llena.

Un punto medio silenciosamente atronador en mis oídos. Tan extraño que no sé como moverme en esta realidad que se me estampa en la cara, porque me he desdibujado en una vida a medias, gris. Y ni siquiera lo digo con tristeza, porque no estoy triste. Sólo tranquila pero sin paz… y sin guerra.

¿Extraño verdad?

No encuentro nada que me duela, tampoco veo las cicatrices, supongo que porque no me he parado a mirar, busco la felicidad, por si quisiera bailar conmigo, y tampoco está. Busco el placer en las pequeñas cosas, ni hay placer ni monotonía, ni la satisfacción perversa de sentir el agua, saborear el café, vivir un poco la rutina.

No estoy. Me siento extraña y desdibujada. No me mueven las ilusiones, ni la esperanza, ni soñar despierta. Sólo me levanto porque tengo que levantarme, porque tengo que ir a trabajar, porque tengo que ganarme el sueldo para pagar facturas, para comprarme cosas, sólo estudio porque tengo un examen la semana que viene aunque sepa que casi está perdido no dejo de estudiar porque es lo que debo hacer, porque yo sola tomé la decisión y tengo que ser consecuente. Hablo porque tengo que hablar. Río cuando toca. Como con hambre. Bebo con sed. Todo normal, pasmosamente normal.

Parece que me he programado, que soy autómata. Estoy dispersa y lejana, ¿en otro cielo, en otra vida, en otro tiempo? Siento que todo pasa frente a mi pero sin tocarme. Espectadora y no protagonista. Extraña en una piel que es la mía. En un corazón que sé que es mío aunque parezca que no me pertenece. En un alma que no duele si es tocada.

Me pregunto si esto me lo he hecho yo sola a modo de protección o de descanso. Porque entiendo que la vida son matices y momentos, pinceladas de situaciones y recuerdos. Porque entiendo que la vida no es tenue, es luminosa y oscura y por eso me pregunto donde he desterrado los sueños, a que se debe sentir que todo es árido y sin brillo.

Quizá no debí buscar nada para escribir con sentimiento, quizá debí seguir sin cuestionarme nada, sin pensar si la vida me eligió a mí o yo elegí vivir así.

Happy Flower VS Nube Negra

Jueves, Enero 17th, 2008

Lo intento. Juro que lo intento. Intento que no se abran fisuras, que todo esté bien, contentarme con lo que tengo, ser feliz a mi manera, pasar por la vida con la sonrisa puesta, todo optimismo. Toda Happy Flower. Pero a veces me lo ponen tremendamente difícil.

Entre esas feas costumbres que me acompañan desde que tengo uso de razón es la de callarme, y auto-convencerme de que no es importante, de que son nimiedades, de que no tengo que enfadarme, de que es mejor dejarse llevar por las circunstancias y no luchar contra corriente. Lo malo de mi práctica es que exploto en un punto. A cierto click. Una fisura que quiere escupir todo fuera y que lucha para que salga. Y sin radiografía se ven los pinchazos de rabia, que se quedan dormidos en el estómago a la espera de sumar puntos. Me los como, pero no los digiero. Y eso, no es nada sano.

La explosión llega en el momento más extraño. La rabia me consume y me vuelvo irracional, ya he dejado de razonar y ya no hay marcha atrás. Ya suelto todo. Lo suelto a borbotones. Sin dosificar. Tengo mucha paciencia pero una vez que ésta acaba, fin, mejor aléjate de mí. Esos son los días en los que la Happy Flower se convierte en Nube negra sobre mi cabeza.

Y estoy en esa fase. Nube negra.
Fin de la Happy Flower.

Lo he creído necesario

Lunes, Enero 14th, 2008

Quizá sin pretenderlo he dado una idea equivocada sobre el estado de mi autoestima, pero puedo decir sinceramente que mi autoestima goza de una salud estupenda, está sana como una manzana.

Cuando Rafa me mandó a paseo me hirió, por supuesto que es inútil negar la evidencia, pero me hirió más en el orgullo – por cosas que no vienen al caso- que la autoestima. Rafa me dijo que se lo había puesto muy fácil, no le intenté hacer cambiar de opinión, no le presioné, es más, le dije (y cito textualmente) que no quería estar con una persona que no me quería como debía. Creo que siempre he tratado de anteponer mi dignidad a deseos, a sentimientos etc. Y creo que casi siempre he cumplido, y cuando he visto que no dependía únicamente de mí, y si lo he visto conveniente lo he dejado correr.

Afortunadamente Rafa es pasado, pero lo he usado a modo de ejemplo.

Pensar que la Autoestima no depende de nadie nada más que de uno mismo me parece erróneo. No creo que socialmente sea posible. Si una persona cae a todo el mundo mal, o todo el mundo lo desprecia (por poner un ejemplo) su autoestima se va a resentir en un grado extremo y no me creo que diga ese alguien “me da igual caer mal a todo el mundo” porque no es verdad, partimos de una base que nadie puede negar: el ser humano es un ser sociable, la sociedad es un modo de supervivencia desde la aparición del ser humano, y negar la evidencia de que la autoestima personal no depende en absoluto del factor social es que me parece ilógico.

Eso no quiere decir que únicamente nos tengamos que valorar según nos valoren, ni mucho menos, sólo digo, y de forma general, que es un factor más a tener en cuenta. Que hoy por hoy nadie puede negar lo que la sociedad nos influye.

Yo no necesito una pareja a mi lado para ser una persona realizada. No me siento realizada por el simple hecho de que me quedan muchas cosas aún por hacer antes de morir. Quiero cosas, las deseo, y las voy cumpliendo según la vida me va ofreciendo las oportunidades. Las lucho, y las gano yo, la vida hace su parte y yo hago la mía. No soy peor persona por no tener pareja, ni mucho menos, creo que nunca ha salido de mis labios (o de mis teclas) algo semejante. No creo haber dicho nunca que no tener pareja era horrible, o que no tener pareja era lo peor que le puede pasar a una persona. Desgraciadamente hay demasiadas cosas que me parecen realmente tristes para pensar algo así. Tengo conciencia social – quizá demasiada y quizá por eso elegí la carrera que estoy estudiando- hay algo más ahí fuera que mi ombligo. No soy narcisista ni ególatra. Nunca lo he sido y quizá tener ese punto tan poco egoísta me ha traído más males que beneficios.

En definitiva. Y con todo esto, simplemente quería decir, que es cierto que soy una persona melancólica. Es cierto que a veces mis letras se tiñen de una tristeza insoportable, y también es cierto que la incertidumbre es lo que más inseguridad me genera, pero eso no tiene nada que ver con mi autoestima, eso quiere decir que en cierto momento suelto lo que siento, pero no quiere decir que me valore menos porque un día esté triste, nadie está exento de estar triste, nadie tiene permanentes días happy flower y la vida es de puta madre. Todo el mundo tiene sus momentos bajos, y eso no tiene nada que ver con la autoestima, es un estado de ánimo transitorio y puntual. Otra cosa distinta sería si mis letras estuviesen cargadas de “mi vida no vale la pena, soy un cero a la izquierda” etc. Entonces ya habría que preocuparse, pero mientras tanto, os lo aseguro, mi autoestima está como una manzana, sana, sana ;)

Compromiso

Lunes, Noviembre 12th, 2007

El sábado por la mañana Eme me llamó, que la muñeca estaba muy resfriada, y que si la acercaba a urgencias. Quince minutos después llegaba a su casa. Salir de casa con un bebé es toda una proeza. Eme estaba desencajada y sudaba, le pasa siempre que se pone nerviosa, no es grave, pero es pequeñita, así que el lunes al pediatra, lavados nasales (que nos explicaron como hacerlos) y si tiene fiebre, vuelve a traerla. Pasamos por la farmacia y vuelta a casa.

Por la tarde me llama, si puedo acercarme a casa porque no recuerda bien como son los lavados nasales, iba a ponerme a estudiar, pero vale, le digo, enseguida estoy ahí. Le explico como tiene que hacerlo, y Eme me dice muy seria, “¿Qué haría sin ti? Te tengo potreada todo el tiempo” y Paris la secunda diciendo “yo tampoco sé lo que haría sin ella” A mi me entran ganas de llorar, porque son idiotas… porque para mi no es ninguna obligación, porque me parece algo natural que recurra a mi si está sola en casa para que la acerque a urgencias, porque también me parece natural que exista ese compromiso entre nosotras, ese acuerdo tácito de ayudarnos y apoyarnos en todo lo que nos sea posible.

El domingo me quedé todo el día en casa, entre apuntes y libros. Ocho horas estudiando, y en esos descansos, mi abuela me dice que no voy a poder con todo, que no debería haberme metido en la universidad. Siempre pienso que es una persona mayor, y que no le entra en la cabeza que yo, con un trabajo “de ordenador” como ella dice, con un buen sueldo (aunque lo de buen sueldo es discutible) y estable (ocho años ya…) quiera meterme “en camisa de once varas” a estudiar ahora, a mis 27 años. Yo me río y le agradezco su apoyo, mirada cómplice con mi madre y a lo mío. Entonces vuelvo a pensar en el compromiso. En el compromiso que he creado conmigo misma de sacar algo difícil adelante, porque es difícil y yo lo sabía, porque no tengo suficiente tiempo para dedicarle, y tengo que renunciar a mi vida “social” por llamarlo de algún modo, para estar más o menos al día. Y a veces pienso que es una estupidez, que realmente no sé que hago pasando un domingo entero enterrada en libros y apuntes por una carrera que seguramente si la termino no ejerceré… Pero mi compromiso es fuerte. Me he comprometido, en al menos ponerle todas mis ganas, y mi esfuerzo, y es ahora o nunca, porque si lo dejo no volveré a retomarlo.

Y sin querer, llego a la conclusión de que la vida está llena de compromisos, que cuando hablamos de comprometernos pensamos en hacerlo con tu pareja, y a mi, antes me daba pánico oír la palabra “compromiso” porque no era capaz de comprometerme ni conmigo misma, porque no soportaba la idea de no vivir el momento, lo que traía el presente y pensar más allá del año en curso me resultaba del todo imposible. Pero el compromiso es extenso, y es natural, nos comprometemos todo el tiempo, y apenas percibimos que existen compromisos con nuestra familia, con nuestros amigos, con nuestra pareja… pero que los compromisos más difíciles de mantener son aquellos que realizamos con nosotros mismos, que esos, son contratos de aire, que dependen de la autoestima, de la disciplina, de la fuerza de voluntad…. De la importancia que le otorguemos, que es un cúmulo de variables y que ni siquiera sabes que resultado tendrá.

Y al final, la vida, es un compromiso. O eso creo, es un compromiso constante con todo lo que te rodea, un compromiso a vivir de la manera que sepas hacerlo, a intentar superarte cada día, o quizá ser mejor persona, o establecer unas metas personales y cumplirlas, o estar ahí para tus amigos, o para tu familia, o decidir un día que te has cansado de mirar lo que tienes delante y quieres ver un poco más lejos.

Y la verdad, darme cuenta de ello, alérgica como creía ser al compromiso me ha resultado liberador.

Cosas que no deberían pasar…

Miércoles, Octubre 31st, 2007

Cuando tuve que escoger entre Trabajo Social y Psicología, en la balanza, uno de los factores que me influyeron a la hora de optar por la primera fueron las asignaturas, que me llamaban más la atención… Tuve claro el primer instante que de mis optativas elegiría dos seguro, me diera igual que fuesen más fácil o difícil, una era la violencia de Género, y la otra la Psicobiología de la drogadicción.

Desafortunadamente sé más de lo que me gustaría sobre la drogadicción, no en primera persona, pero lo he vivido tan de cerca que me ha salpicado. No una vez. Alguna más. Cosas que pasan… y anoche me enteré de algo que me produjo gran tristeza, y mientras miraba el techo, en silencio y en total oscuridad, las lágrimas mojaban la almohada, volviéndome a preguntar que estamos haciendo mal como sociedad para que los índices de drogadictos, con la masiva información que hay, aumente considerablemente.

Gastan e invierten cantidades ingentes de dinero en decirnos a los fumadores que fumar mata, y que le costamos a la Seguridad Social una pasta gansa, por ser imbeciles y maltratarnos diariamente consumiendo esa mierda… Pero es una mierda legal, mal que nos pese, y las arcas nacionales se llevan unos cuantos millones con tanto impuesto… Tenemos acceso en mayor o menor medida a algo que nos perjudica, no me pueden detener por ser fumadora, por estar en un parque tranquilamente aspirando nicotina y alquitrán, no es como drogas ilegales. Aún no se ha concebido un verdadero cambio social sobre los perjuicios del tabaco… pero de esto no es de lo que quiero hablar.

Pero las drogas ilegales, eso es otra historia. O a mi me lo parece. ¿Nadie se traumatizó con el gusanito subiendo tan ricamente por la nariz? Porque yo sí. Y mira que cuando era más cría me fumaba mis porros, una etapa supongo, un día dije que no volvía a fumar, y simplemente lo dejé. Pero no hablo de fumarte unos porros, que creo que la mayoría de la gente lo hace o lo ha hecho, o quizá sea en mi tierra, donde es más posible encontrar gente que lo hace a gente que no lo hace, hablo de que un día, sabiendo lo que sabes, sabiendo que meterte un tiro/raya, llamarlo como queráis, o comerte una pastilla, o Speed, o lo que sea, puede traer la ruina más absoluta a ti, y a los tuyos…y creo que el Problema verdadero es que todos creemos que “no me puede pasar a mi”… nunca te crees que te puedas quedar tirado en la cuneta un día sin saber cuando narices dejó de ser algo que hacías para divertirte a algo que hacías por necesidad. Y ahí la has cagado, tu vida nunca será la misma, y las consecuencias son desastrosas.

Pero “no me puede pasar a mi”. Y como no hay suficiente conciencia individual, ni colectiva, ni hostias, un día te metes algo, por divertirte, por mucho que hayas visto el puto gusano subiendo por la nariz y las campañas que siguieron, al igual que no te puede pasar a ti que tengas un accidente y mates a alguien, cuando no os mates a todos, por ir a 200 km/h, o por conducir borracho, por esa irresponsabilidad de pensar que a ti no te puede pasar, como si no existiese esa posibilidad, porque eres intocable, vives entre algodones y a ti no te puede pasar, no hay miedo, porque eres joven, y te crees que tienes toda la vida por delante, pero es que ahora no solo se drogan los jóvenes, es algo que nos mancha a todos y me pregunto ¿Qué hacemos mal? Porque a costa de vidas, de unos cuatro (muchos) desgraciados que venden hasta su madre si hace falta para poder meterse un pico, y mientras, los grandes capos, a vivir como nunca viviremos los de a pie, ¿Y que más da cuatro desgraciaos muertos? Siempre habrá más, considerando que las tasas de drogadicción en España suben de forma alarmante, y aquí es cuando la amiga cocaína entra por la puerta grande, llevándose la palma.

Francamente no logro comprenderlo. Porque si un día vas al médico y te dicen, tienes cáncer, es mala suerte, no lo has elegido tú, pero sin saber como, ¿No lo sabes? ¿En serio? Te ves vendiendo lo que sea, un reloj, una cadena… cualquier cosa vale, dos duros y una dosis, hasta la próxima, porque sólo puedes vivir para eso, hundiendo psicológicamente a tu familia, porque te han criado bien, no eres de los bajos fondos, no, eres inteligente, y tenías una vida acomodada, un trabajo, una estabilidad que no sabes como has perdido, ¿No lo sabes? Si, si que lo sabes, pero no entiendes como has llegado hasta ese punto… Hasta que un día se acaba. De un modo u otro… simplemente se acaba… y dejas a una familia, y a unos amigos, y gente que te quiere en la mierda más absoluta, porque fuiste un irresponsable y es culpa tuya, nunca pensaste que pagarías por un rato de diversión con una vida, a mi me parecen demasiados intereses.

Y quizá, haya esperanza… puedas salir, con fuerza de voluntad, con ayuda, con esfuerzo, huir del barro que te devora, huir de un destrozo casi irreparable. Pero aunque es posible, es difícil volver atrás, has cruzado una frágil línea, y cuando te has metido en ese mundo, mientras unos se enriquecen, tú, luchas por sobrevivir, en una cama de hospital.

¿Qué hacemos mal? Porque yo hoy me muero de la pena al pensarlo.

las alas del Dolor

Viernes, Septiembre 21st, 2007

De pequeños nos enseñan a tener cuidado para no hacernos daño. Nos protegen para que no nos hieran, y nos mantengan el máximo posible en nuestro mullido suelo anti-dolor.

Mi madre, gran mujer y mejor madre, siempre dijo que tuvo que dejarnos caer, tropezar nosotros solos, aunque sufría y su instinto protector le asaltaba, dejó que corriésemos, jugásemos y no nos protegió más que lo justo y necesario. – Así que nos hemos dado tantas leches-

Cuando llegué a ser una adolescente rebelde, enfadada con la vida, y le puse muy difícil eso de educarme, quise dejar de estudiar, y aceptó. Me mandó al peor curro que se le ocurrió para que me diese cuenta de lo que había fuera para mi en el futuro si no estudiaba. Sufrí en ese trabajo – en plenos diecisiete años- y al año siguiente estaba estudiando para administrativo.

Si algo le debo a esa gran mujer – y mejor madre – es que no me ha sacado las castañas del fuego salvo cuando era imprescindible, me ha enseñado que luchar en esta vida es necesario y que no podré protegerme de todo. Que habrá cosas que me dolerán y tendré que aceptarlas y asimilarlas, que tengo la suficiente capacidad para desenvolverme en el mundo adulto, que puedo conseguir lo que yo quiera.

Lo demás lo he hecho yo. He sufrido por amor como una condenada – y quien no lo haya hecho lo llamaría mentiroso – He sufrido cuando personas que yo quería me han hecho daño, cuando amigas me han decepcionado, cuando me he topado con un muro grande que no sabía como romper o saltar. He sufrido por estupideces y por cosas grandes. He llorado la muerte del 50% de mi ser y he sufrido su ausencia muchos años – y los que te rondaré morena- He sufrido por cosas grandes y por cosas pequeñas, me ha dolido el alma tanto que he creído que no podría soportarlo.

Pero todos hemos sufrido. Todos hemos llorado. Y todos somos humanos. No soy mejor ni peor, ni me duele más ni menos que a otra persona. Soy demasiado humana.

Pero el dolor me ha hecho fuerte. Las alas del dolor son la mejor prueba de que algo me hizo feliz y se acabó.

Me hundo y el fango me tapa el alma. Me caigo, me remiendo. Me rompo. Me coso. Pero acepto, y no sé bien por qué, que el dolor es una parte necesaria de la vida, una parte que existe, una contrapartida a la felicidad, como la vida y la muerte, como la alegría y la tristeza.

Abro el pecho. Entra el dolor. Y me mantengo lo suficientemente quieta para que el dolor duela lo que tenga que doler. Que pase rápido, -pienso- que pase ya, por favor. Pero no corro, no huyo, le enfrento con todo mi ser, no es valentía, es sólo aceptación. Acepto que tiene que dolerme para recuperarme, que tengo que caer para levantarme, que tengo que seguir aprendiendo que soy humana, y que por ello algo, en algún momento, tendrá que hacerme daño, sean personas, sensaciones, momentos… pero aceptar que duele, que necesitamos que duela todo, que sangre la herida, porque hasta que la sangre no deje de brotar, hasta que el dolor no cese, no podré remendarme. No podré curarme. No seré yo, con mi sonrisa entera.

- y así, en plena desnudez del alma, respondo a un post que me ha emocionado, y esta es la otra parte, la parte de una Musa que se inspira en el artista -