La vida se teje de momentos y de sensaciones, de vivencias y sueños. La vida, es tan mágicamente inestable que somos las personas quienes tenemos (o debemos) hacer por equilibrar una existencia de por si, desequilibrante.
La vida a mi no me deja de sonreír, pero también me llora. No tengo problemas graves, no veo la manera de llegar a fin de mes, nunca fui persona de ahorrar, no ahorro dinero, ni penas, pero tampoco felicidad. Lo vivo todo del único modo que sé hacerlo y siempre intento mejorar, y con cada traspiés aprender.
Hay momentos en el día en los que me aparecen los huecos. Huecos que después se llenan con alguna sonrisa improvisada. Existen pero no están permanentemente. Siempre dije que fui melancólica de naturaleza, pero me siento un ser positivo, y aún con frío, manchada de barro, tirada en el suelo, siempre trato de morder al mundo si él trata de morderme a mi.
Si las circunstancias me reclaman, me hago un titán, y después soy pequeña, frágil como un cristal que se rompe en mil pedazos frente al espejo… adopto mil formas según la ocasión, y puedo sentir el dolor, y puedo sentir la felicidad estallándome en cada poro de la piel, pero si hay algo que necesito es mantener caliente la esperanza. Porque sin esperanza, cuando se muere por algo, no se tira, si no hay cuerdas que la sujeten al pecho, el alma se va.
Tengo una vida cómoda. Tengo mil motivos para sonreír, y si los buscase, los tendría para llorar, para enfadarme, para pensar que todo saldrá mal. Hay muchas cosas para las que sigo sin inmunizar, no hay decepción que no me duela, no hay beso que después no me haya herido al marcharse de mi boca, no hay sueños que se hayan roto sin haberme rasguñado sus pedazos. ¿Y qué? ¿Y qué si lloré alguna vez por amor? ¿Y qué si me equivoqué? ¿Y que si me tiraron o me caí al suelo? ¿y que si no me cumplí, si no cumplí, si hice lo que creí mejor y no lo que realmente quise? ¿y qué si hice lo que me pedía el corazón?
Aquí estoy. Tratando de pintar de colores la vida, mi vida, mi universo pequeño y confortable con la paleta de los colores de mi corazón, que está muy vivo, a veces sano, otras enfermo y quizá otras se me haya muerto, pero después su latido ha sido más intenso, más fiero, más fuerte. Como la vida en mis venas, como los suspiros que se mezclan con el aire en el recuerdo. Como la sal, como el azúcar.
Yo.
Con ganas de todo y de nada. De vivir y ser feliz, de llorar si toca, y de reír después.
Pero siempre con ganas de luchar, porque por muy mal que haya estado, por muy cansada que haya creído estar, siempre he sabido que la vida no es una guerra, son mil batallas por ganar.
Hay cosas a las que no quieres enfrentarte, no es que no puedas, es que no quieres. El temor te sacude por dentro. Sientes que tienes un asunto pendiente, algo que está ahí, esperándote. Lo dejas para mañana, para el siguiente, y te vas dando excusas.
Pero las excusas se acaban y lo que sientes te reclama. Te busca, te cerca, observa tus movimientos y descree tus excusas. Te espera. Hasta que en el laberinto que es a veces tu cabeza, entre los impulsos del corazón por latir, ahí, te mira a los ojos y te sienta.
¿Qué haces con la decepción? Yo no sé tratarla. No sé apaciguarla en mi corazón. No sé que hacer con sus jirones, con sus dolidas palabras. No sé calmarla, ni matarla. No sé que hago con esta decepción entre las manos, porque es algo que me cuesta superar porque me supera.
Porque puedo con sentimientos más duros, puede doler, tener el alma en carne viva, sentir que todo late por inercia sin mi consentimiento, y lo sufro, y lo lloro, pero vislumbrando un fin, un camino nuevo. Sin embargo, con la decepción nunca me llevé excesivamente bien.
Y me escondo de ella, porque no quiero verla, ni quiero sus explicaciones, ni quiero sentir que con la decepción me viene un luto. Porque es más difícil llorar las cosas que duelen pero es más triste ver que lo que has depositado en alguien se ha esfumado con el aire, que te has equivocado, que todo sigue fluyendo menos esa parte de tu corazón que arrastra pena.
No me gusta la decepción, porque es como si me hiriera a mi misma, porque al fin y al cabo mi fe también se escapa. Porque me resulta casi cruel darme cuenta de que he podido soportar que me rompan el corazón pero no puedo soportar que se me decepcione.
Y es increíble esperar de los demás que nunca te decepcionen, pero cuando has puesto corazón y piel, pedazos de quien eres en otra persona, esperanza en sus manos, cariño en su corazón, son lágrimas agrias las que corren por la cara. Lágrimas amargas que mojan la barbilla.
Y no sé que hacer porque no tengo ganas de hablar con esta decepción que nubla el mejor de mis días aunque la vaya postergando. Aunque vaya reclamándome justicia.
No estoy preparada para este entierro, porque no puedo. Si alguien me decepciona, si consigue que mi paciencia se ahogue, si siento dentro que se ha partido algo por la mitad que no se puede pegar… se marca el punto final.
Lo hice en enero con alguien, y me costó muchos años decepcionarme, pero cuando lo hice supe que después de la decepción vendría el fin. Van de la mano, unidas para mí. Y después ya no soy flexible. Ya no quiero nada más.
Y ahora, otra vez, me veo en la misma rotura. Partida por la mitad.
Y te prometo que sentirme decepcionada es algo que no puedo asimilar. Que no quiero. Que no sé hacerlo…
1.- Poner el enlace de la persona que me eligió:
2.- Poner las reglas en el blog.
3.- Compartir 6 cosas que no me gustan y 6 que me gustan.
4.-Elegir 6 personas al final.
5.- Avisar a esas personas y dejar un comentario en sus blogs.
LO QUE NO ME GUSTA: Las Drogas ilegales, el desamor, la intolerancia, la política, la deslealtad, la injusticia
LO QUE ME GUSTA: “Mi gente” y el Amor (Aquí incluyo todas las facetas de mi vida) la risa hasta que se te saltan las lágrimas, el mar, los niños y mi peluche.
Actualizo: Gracias a Susana, que me ha recordado (donde tengo la cabeza??? XD) que no he mandado el Meme a nadie… pues nada, ahí van (no voy a dejar comentario, lo siento :$) y los nominados son… Susana, Luna, Bego, Acoolgirl, Pikifiore y para que no sea sólo féminas… Mikhon!
Novedades?
… Sigo estudiando punto a punto para hacer el puntazo… de momento ninguna crisis nerviosa de “me-van-a-suspender-porque-no-estoy-preparada”
… El chico que me hacía sentir mariposas… tiene novia (es una intuición por una conversación telefónica que “sin querer” escuché…)
… Feliz porque el mes que viene, post-estrés-exámenes vienen a verme desde la Capi
… Contenta porque el domingo hay evento familiar (Comutizo que viene a ser que celebran una comunión y un bautizo en un 2 X 1) y será divertido aunque creo que mi vestido vaporoso de tirantes no va a ir acorde con las lluvias que dicen vamos a tener en una Comunidad donde llueve tres días al año.
… Ayer me tomé la tarde libre y me fui a comprar juguetes. No, de momento no he vuelto a la infancia (eso si, ayer volví a base de una bonita nostalgia que quizá hable de ella en otro momento…). Tras eso, y siete zapaterías después me di por vencida, los zapatos que quería sólo existen en mi cabeza y al final… un Taconazo de esos que nunca llevo… más un bolso a juego + un bolso que me regalaron porque era un 2 x 3… y para acabar la tarde libre una cañita y un pincho con una amiga… Necesitaba un respiro de tanto libro y apunte, para no acabar cazando moscas.
… Tras la crisis de confusión-dolor-enésima ruptura- de días pasados y tras los últimos eventos… estoy triste y contenta… más contenta que triste porque tengo la sensación de que me he arrancado el cuchillo de la piel porque dolía tenerlo ahí, pero me dolía pensar en quitarlo. Lo quitas, y tienes una herida, sangra, duele, pero al menos sabes que esa herida acabará cicatrizando y que después será el recuerdo, no mantener un cuchillo ahí clavado con miedo a lo que va a doler estar sin él como si no fuese doloroso llevarlo contigo… ¿Cuántas heridas emocionales no tenemos por culpa de esos cuchillos que no tenemos valor de quitar pensando que dolerá más sacarlo?
Fin del Boletín Informativo
… Y que sepáis que os sigo leyendo eh? aunque no me veáis os tengo a todos vigilados
Ya me aclararé después porque no tengo tiempo ni para estar confusa, ni para pensar ¿esto es el cuento del lobo? Ni para analizar ¿De donde viene tanto dolor desgastado? Ni para cerrar una etapa, ni para abrirla, ni para pensar que narices quiero de verdad. No tengo tiempo ni para llorar.
No siento ni la derrota, ni el triunfo. Ni nervios. Sólo sé que el tiempo no me llega, que tengo que estudiar mucho y que la memoria no me puede fallar, que la concentración es la única arma que tengo, que si me evado, me voy, pienso, siento, el tiempo se me habrá ido y me marchitaré por dentro un poco pensando que me he dedicado a entristecerme por no pensar en las cosas realmente importantes ahora.
Estos cuatro días me han dejado un dolor de cuello y de espalda digno de verlo un fisio, que mis cuatro paredes son preciosas, azules, pero que ni las he visto porque me he dedicado a lo único que me debe importar ahora (y aunque así no fuere, da igual, me convenzo) que voy fatal, que lo que sé me lo sé muy bien (no bien, no, muy bien) pero es muy poco y que he respondido al ¿Cómo lo llevas? En infinidad de ocasiones con esta afirmación.
Tres semanas me quedan.
Sólo tres, el caballo del tiempo lo devora todo.
Así que, de momento, los asuntos del corazón, se quedan ahí, en pendiente. Y mientras tanto, en estas tres semanas, sólo decir que esto estará semicerrado (no digo cerrado porque igual me da la neura, no digo que no) por estudio del personal, que la inspiración no está – posiblemente de vacaciones para que yo pueda esforzarme algo más – y que este cutre-post me está costando mil hacerlo, más que nada porque me acuesto pensando en lo que he estudiado, repasando, me levanto pensando “tengo que estudiar” y es que una de las cosas que tengo (no sé si buenas o malas) es la auto-exigencia.
Que siento de antemano si no aparezco por vuestras casas como quisiera, pero el rato que tenga libre aquí lo dedicaré a los apuntes.
Y tengo mails pendientes de contestar… y tardaré en hacerlo…
Nunca unas palabras me pesaron tanto. Dan miedo. Mucho miedo. Estoy confusa. Exhausta por esta lucha draconiana que mantengo, contra mi misma, contra lo que siento, contra lo que pienso. Contra sus palabras, que van llenando las heridas que nunca dejamos cicatrizar de algo parecido a un bálsamo que me hace temblar, perder el equilibrio, mantener la cordura en la cuerda floja.
Y mi corazón amordazado se calló, no dijo cúrame estas heridas. No pongas tiritas ni remiendos, pon tu corazón sobre ellas. Haz que mi alma vuelva a reír. Acúname entre tus brazos y deja que por un momento yo no sea la fuerte. Deshaz los nudos que te aprietan y no te dejan libre para sentir. Olvida tus dudas, tus miedos, tu inseguridad, vuela un rato conmigo, sobre el cielo, besa cada lágrima de las que me han encharcado, besa las que se parecen a las gotas del mar. Vuelve a mi, y no permitas que me de la vuelta y me marche. No me pidas perdón, cúrame, haz por borrar de lo más profundo de mi corazón estos jirones para poder volver a quererte incondicionalmente. Dime otra vez que me quieres, pero no permitas que no te crea, grábalo a fuego en lo más intimo de mi persona. No me digas que me echas de menos, que no puedes estar sin mi y que te faltan pequeñas cosas mías, como la llamada de las 8.30. Dime que nunca podrás echarme de menos porque siempre estaré contigo.
Y no lo he dicho.
No. no lo he dicho.
Llevaba los ojos enrojecidos e hinchados como yo, yo he mentido, él no lo sé, no he dormido bien. Él tampoco. Anoche lloré hasta que me venció el sueño. Creo que mi dolor florece con retardo.
Le he dicho todo lo contrario.
Dice que lo entiende.
Que me deja marchar.
Ha dicho otras muchas cosas que me han hecho pensar ¿por qué no puede ser? si me quieres, si te quiero ¿Cómo es posible que no se de? ¿Cómo es posible que todo lo hagamos tan complicado?
No lo entiendo.
Igual me estoy volviendo loca.
Seguramente me dejé el corazón colgado de su ventana y la cordura a los pies de su cama.
Ya ha pasado un día. El primer día, de los muchos, que aún quedan por pasar entre las líneas de mi vida sin ti. Sé que me has echado de menos, quizá incluso más que yo a ti. Sé que te habrá faltado mi risa al otro lado a las 8.30, que habrás extrañado las conversaciones a lo largo del día, sé que te falta la rutina de mi voz como a mi me ha faltado la tuya, y sé también que se te habrá escapado algún suspiro cuando te hayas encendido algún cigarro con aquel mechero que te regalé y que es como un tesoro para ti. Y ayer, te habrás sentido como ausente cuando a la tarde no hayas podido robarle ninguna anécdota conmigo. y el día, te habrá parecido largo y extenuante sin verme, sin oirme, y te habrá faltado mi beso, un beso suave en la mejilla, de hola, de despedida.
Y esto es el principio del fin. Porque te faltarán más momentos, huecos que parecen no llenarse. Se escurrirán los días faltándote cada vez más cosas mías. El primer día es el más sencillo, después, la ausencia se hace más grande y se lo come todo. Se come la rutina de vivir el tiempo juntos, pero también los momentos en los que eras feliz sin saberlo, y acabarán conteniendo el aire pensando en las veces que te tranquilizaba mi voz, mi optimismo, mi dulzura, como siempre decías. Y el agujero se irá llenando de rastros de mí, y tú te sentirás un poco más vacío, un hueco más en el puzzle de tu vida. Te faltarán mis labios, que nunca más fueron tuyos, pero que te presenté entre encantada y triste estos últimos meses.
No sé si tengo claro que es lo que más pena me causa, no sentir ya un dolor agudo recorriéndome las vértebras o sentir esta tristeza que pica porque has estropeado lo mejor que te ha pasado. (Te acuerdas? Me lo dijiste aquel día, cerveza en mano) Porque esto, lo que tuvimos, pudo ser grande y no será, ya no lo será, porque agotaste hasta la última gota del amor que te tenía, porque fuiste estirando el hilo invisible que nos mantenía unidos sin estarlo hasta que el hilo, mitad roto, mitad cortado, nos ha acabado desuniendo.
Y sé, que en el momento en que me cobijen otros cielos, tú mirarás al suelo y te darás cuenta de que has acabado con todo lo bueno que te rodeaba al estar cerca de mí, pero tú ya no me importarás. Ya no.
Porque ahora, mi corazón esta débil, como enfermo, pero no se muere, no se puede morir algo que ya se murió una vez. Y tu nombre, irá difuminándose con el viento y la lluvia no borrará las heridas, pero las cicatrizará, - recordaré que dolió, pero no volveré a sentir ese dolor – veré un cielo azul mientras tú te toparas con un negro cielo, y será ese día, en el que realmente seas consciente de que has perdido a quien más te ha querido, a quien te dio cada suspiro, cada guijarro de su corazón (que gran verdad se esconde en aquellas palabras que dicen que sólo se sabe lo que se tiene hasta que se pierde) mirarás a tu lado, y no estaré. Será mi sombra, mi fantasma, pero mi alma y mi cuerpo se habrán marchado lejos, muy lejos.
Nunca más seré tuya, porque una vez lo fui, es cierto, pero ya no lo soy, ni lo seré más, porque no se puede querer a quien te va tiñendo de negro lentamente, a quien te va apretando el alma hasta que el alma se rompe en pequeños cristales que caen al suelo.
No puedo quererte así, con el alma envenenada como yo la tengo. Así que hoy sé, que ya no puedo quererte, que te quiero, pero no como te quise – incondicionalmente- tu nombre me raspa y tu recuerdo no me escuece. Ya no eres tú el puerto donde quiero arribar.
Porque sé, que en otro cielo, acogerán mis alas y me dejarán volar, porque sentiré, en algún momento, que sólo fuiste un pasaje más y no la historia de mi vida, y porque sé, que el día que vuelvas a buscarme, este corazón estará con mil candados para ti.
Nunca supiste quererme.
Y sabes? Ya no quiero que me quieras como me quieres. No me interesa.
Ni a mi corazón despierto, tampoco.
(…)
A tu destino
querías mantenerte fiel.
Princesa herida,
el teatro de la vida
cambia tu papel…
Anoche hice una lista mental de sus defectos. De cosas pequeñas que me disgustan, de palabras mal dichas en el peor de los momentos, de su sonrisa de dominio de la situación. De sus cosas, de lo que él está hecho, de la última conversación. Del veneno de su encanto columpiándose en mis venas.
Creo que debería doler. Pero no duele. Me he pillado el dedo con una puerta y misteriosamente no me duele, no tengo la sangre golpeándome el dedo, no tengo el latido rugiendo en ese punto exacto. Es un agujerito. Un agujerito más en el colador que tengo como corazón donde la fe la perdí, donde no recupero la esperanza por mucho que quiera. Porque puedo fingir que la tengo, pero viéndome la cara, y mirándome el alma, no la encuentro.
Es como si él hubiese sido un parásito, y es que yo soy más de simbiosis. Es la sensación de quitarte el parásito, saber que hay una herida que sangra, pero entender que sin el parasito, la herida acabará cicatrizando. – A Eme esta teoría le encantará – así que, voy metiendo los latidos que llevan su nombre en el congelador de corazones rotos y desgastados, tratando de acordarme únicamente de lo malo, y olvidando que muchas cosas me hacían feliz, sabiendo, como sé, que es la paz en medio del infierno. Que la felicidad no es querer así. A trompicones. Con los sueños partidos, tropezando con el dolor en alguna piedra de nuestro camino común. No. la felicidad no es ese oasis en el desierto que no existe pero tú crees que si. La felicidad no lleva su nombre escrito en mi alma. La felicidad no es darme y encontrarme vacía de lo que soy.
Soy consciente de que me atan unas cadenas fuertes. Soy consciente de que vivo – he vivido- en esa jaula donde he sido una propiedad. Sé que alguna vez debería haberme lanzado al vacío, haber roto las cadenas, abierto las puertas de la vida sin él. Sé que debí hacerlo hace mucho tiempo, y soy consciente de que hay cosas que aunque creas que no te mereces te las has buscado tú. Me hubiese encantado no tener que justificar que mientras he tenido un suspiro de vida mientras me miraba o me besaba, mientras el estupido de mi corazón no se ha dado cuenta de que es un parásito, no valdrá razón alguna, porque quizá, alguna vez, alguien sufrió y podrá entenderme, porque quizá, alguien, en algún momento le temblaron las piernas cuando tuvo que coger las tijeras y cortar esos malditos hilos invisibles que lo tenían prisionero, porque verlo desde fuera es inmensamente fácil, - yo también he estado detrás de la barrera- pero verte con las alas plegadas, eterna prisionera de lo que sientes, sentir que estás en un laberinto y no sabes como escapar, porque el amor se te está muriendo en brazos (aunque quizá sea que lo están degollando) y tú te mueres con él, hambrienta de ese cariño que es suyo, sedienta de ese sentimiento que compartías. – O que creías compartir- No hay mantas suficientes cuando por dentro tienes frío. Y a veces te pierdes buscando el camino que llega a donde nace el sol. Y es duro, joder que si es duro, cuando alguien no te deja marchar, y tú en realidad no quieres irte, tu corazón te está gritando que por favor no te alejes, que prefiere ponerse un poco, y después ya sufrirá el mono. Y amordazas al corazón, para no oír sus gritos mientras estás pensando, me voy parásito miserable. Y tus labios están diciendo esto se acabó.
Y es que mi corazón es como un niño, que llora, maldice, grita, porque quiere algo que no puede tener, que no le conviene, y soy yo, la que tiene que poner un poco de cordura en esta adicción. Porque si algo me caracteriza, o si de algo me siento orgullosa, es que cuando siento que lucho contra corriente, cuando veo que me está matando esa astilla, cuando veo que hay una raya pintada en el suelo que dice “hasta aquí” cojo las maletas, me doy la vuelta y tiro millas sin escuchar nada más que el sonido del adiós.
Que ya no quiero nada. Que mejor sola, que mal acompañada.
Me he comido un kit-kat y me he puesto una cola Light en el vaso con hielo. Me he encendido un cigarro. Las maletas, el pórtatil, todo está por en medio. Me arde el corazón. Lo tengo en pleno incendio y siento que si no escribo me voy a ahogar.
La conversación revolotea con su veneno en mi cabeza. Las lágrimas se me caen solas las muy malditas. Estoy en carne viva aunque no noto la herida, ni me duele, ni sangra. Es sólo sal. Más sal en un desgaste emocional que ya no puedo soportar más.
Es un fin sobre otro fin. Ni se fue ni lo eché de verdad. Me dejé llevar por el espejismo de la felicidad a su lado, una felicidad que se agotaba en el mismo momento en el que me paraba a pensar, en el mismo instante en el que ya no quería dejarme llevar por espejismos.
Y no sé continuar. Todo está revuelto en mi cabeza, todo está profundamente enmarañado en el corazón. No es dolor. Ni tristeza. Ni nada. No es nada más que este incendio torpe en lo más profundo de mi ser que me está quemando entera y ya más no puedo arder.
Y las palabras volvían a mi voz. Los labios cansados del silencio pronunciaban el se acabó, porque tú te llevas la parte fácil y yo siempre la díficil, porque no te quiero ni la mitad de lo que te quise, ni estoy enamorada de ti, y no te entiendo, ni ya te quiero entender, porque realmente el problema siempre ha sido tuyo y yo he cargado con él. Se acabó esto que tenemos, estar en tierra de nadie, se acabó este ni contigo ni sin ti que me está matando, porque ya no tengo fuerza para continuar así. Se acabó, se acabó en septiembre y se debió enterrar allí la herida. No mantenerla abierta, a base de tiritas, de besos que después me llagaban el alma. No quiero esto.
Y soy yo la que decide marcharse, y soy yo la que no quiere verte, soy yo, porque a ti, como siempre te falta valor. Te falta valor para dejarme marchar, te falta el coraje para estar conmigo, y a mi, como siempre, de los dos me toca ser la fuerte.
(…)
A.- Mi vida.
R.- Que?
A.- No es a ti, es al Peluche.
(…)
R. Quieres más al Peluche que a mi.
A.- Lo curioso es que él me quiere más que tú.
“Podré estar sin ti aunque con esta herida aprenderé a sobrevivir. Y ahora vete, márchate lejos, donde no te pueda ver porque duele, márchate” (Conchita, Promesas)
… Y otra vez la paz…
Aqui se supone que deberia estar el video de Julieta Venegas que da titulo al post pero no le apetece… os lo imaginais hasta que lo ponga?
Creo que es como jugar a la Ruleta. Vas apostando, a según que números, y después, a dejarlo todo un poco en manos del azar. Son los hilos invisibles de las manos del destino. Es como si él te diera la tela, y tú tejieras tu vestido.
Yo soy una gran aficionada al juego del por qué. Con estos ojos curiosos de niña eterna, de mujer que tiene heridas en los sueños. ¿Todo tiene un por qué? A veces, me he preguntado ¿por qué me pasa esto? y es que al fin y al cabo, todos buscamos consuelo en lo que acontece y no entendemos, como si quisiéramos robarle al tiempo su paciencia… y es que este señor, siempre acaba dando respuestas, pero cuando a él le apetece, o quizá cuando estás preparado para saber….
Siempre jugando a vivir, aunque la vida no sea un juego, aunque quizá si… Todos jugamos aunque no pretendamos, aunque no queramos. Al final, el juego de la vida nos llama y nosotros no podemos negarnos.
Nunca he creído en el Destino férreo de trazos ya marcados. Prefiero creer que tengo el poder de decidir. Dos caminos, y una elección. La vida es elegir constantemente. Elecciones importantes, elecciones pequeñas, diarias.
Pero si. También creo que las cosas que pasan tienen un por qué.
Y si giro, la rueda imparable del Destino hacía atrás… me doy cuenta que… todo está relacionado entre si… volver de Italia. Encontrar este trabajo. Conocer Internet. Conocer a mi Solete. Recomendarme un día una cosa que se llama BLOG. Abrir uno. Conocer a Cafre gracias a él…. descubrir otros mundos. Otras gentes. Otros sueños. Reír con otra risa, y llorar otras lágrimas que no son mías, pero como si lo fueran.
Quizá hubiese llegado a este mismo punto desde otro camino. Quizá… al fin y al cabo, mi vida pudo ser otra, o pudo ser la misma vista desde otra azotea. Pero tanto ya no importa, es curiosidad, es el juego de “y si yo…” pero al fin y al cabo, me quedo con lo que el Destino, férreo o no, me ha traído…. Con lo bueno que he vivido, con las sensaciones que han ido formando mi camisa, la que me cubre el alma en días de frío.
Me ha dado tanto bueno este mundo, esta sociedad paralela, este vínculo sin rostro y sin voz, pero con sonrisa, con corazón, con un alma amiga, quizá nos estuvimos buscando en lo ancho del tiempo, en la inmensidad de muchas lunas, y no sé, si hubiese vivido de otra manera, o las manos del destino no me hubiesen dado esta tela, quizá no hubiese llegado aquí – o quizá si- pero es tan especial reencontrarnos… con el corazón que abre sus puertas de par en par.
¿Qué pueden tener en común unas cuantas muchachas de distintas partes de España como para organizar un viaje en la Capital? Está claro… Que tienen blog y muchas ganas de verse las caritas.
Seguro que mis compis de viaje (os iré enlazando desde aquí los post en cuestión) os cuentan los momentazos que tuvimos… Como llegar al Hostal y darnos cuenta que tenemos ANO (con su correspondiente documento gráfico para los más incrédulos) y BAÑO, armario con digitalización, Aire acondicionado gracias al del Resplandor y su hachazo, camas extra-mullidas con posibilidades de ser absorbidas por ellas… Una luz íntima y seguramente una lámpara con más de 300 años. Pasillos largos y tenebrosos, escaleras no aptas para jugadores de baloncesto, Ascensor declarado patrimonio de la humanidad… Más momentazos? El del gallumbero con el que me topé por el pasillo tenebroso de nuestra planta con un movimiento “de aquella manera” que Luna también tuvo el placer de ver. Los capiroski esos que no sé escribir en un sitio donde había un cartel específico que decía que prohibido tocar palmas y cantar por quejas de los vecinos (también con documento gráfico) con desayunos largos y buenisimos, con caminatas bajo la lluvia, con paraguas no amortizados de 3 euros que tuvimos que comprar (sobre todo la menda, que es del sur y no conoce ese invento) y que se rompieron al primer golpe de viento (miento, el mío ha sobrevivido, pero el de Cora NO) la foto en la “Columba” en la Iglesia de la Almudena (era esa no? XD) Los restos de los romanos, y su contrachapado gitanil al lado (estos romanos que inteligentes eran…) el toque mañanero con el que “trataba de despertar” a Luna… la adquisición de todas las integrantes del viaje de una camiseta (ahí es cuando hubo división, el grupo vaca, y el grupo toro) donde quedó patente que la pinza se nos puede ir muy mucho. O el momento Caracol de Luna… (También con documento gráfico y una gran muestra de lo contorsionista que puede llegar a ser) … (…)
Toda esta información (supongo) que se irá ampliando según versiones de la PepiPandi (Si, somos originales para todo…hasta para poner nombre a la pandi)
Tuvimos risas (muchas). Conversaciones de este mundo que es el del blog, recordamos a gente que más o menos forman parte de nuestro círculo habitual de lectores (y del que somos lectoras obviamente) (tranquilos, que no os criticamos mucho XD) una especial mención a alguien que no estuvo (si que estuviste niña, porque nos acordamos mucho de ti y te echamos muchísimo de menos) y es que nos faltó el salero sureño (es que en realidad yo estoy entre el sur y el levante, en tierra de nadie vamos y salero poco…) de nuestra Etiam que no pudo venir por circunstancias ajenas a sus ganitas.
Hubo un poco de todo, aderezado con mil sentimientos, la alegría de reencontrarme con mi burbujita (tengo una dosis de abrazos que me acompañan, y me he contagiado de su inmensa dulzura, de su cariño, de su sonrisa, de todo lo guapa que es mi niña por dentro y por fuera) la ilusión por volver a ver a Pikifiore y Kamala (cuyo blog dejó hace tiempo) después de casi dos años sin vernos, y encima me encuentro a una Piki muy feliz (que diferencia niña!) toda sonriente, y por cierto, una gran anfitriona, de sobresaliente, que no la hemos dejado ni a sol ni a sombra estos días, que nos ha dado un tour de lujo, que no nos ha dejado perdernos por MadriZ… Las locuras de Rake (espero que podáis ver el video del momento fuegos artificiales) y las aventuras de Acoolgirl, que son las responsables en su mayoría de que nos duela tanto la mandíbula… Reírme con lo ácido del humor de Cora (Es estupenda de verdad) y con todas sus vivencias, (Y encima encontró la mancha del interruptor XD) muy dulcecita y sonriente también aunque a priori no pueda dar esa sensación en el blog hemos constatado todas que lo es…. También he podido saldar una deuda que tenía con alguien (el niño de la voz bonita, que fue el único acompañante masculino en algunos momentos, y por cierto una compañía de lujo) y darme cuenta de que, es verdad, necesitamos hablar más mirándonos a los ojos y viéndonos las sonrisas… y encima dice que soy yo la exquisita!!!!!! Y como no, no puedo olvidarme de mi niña morena, mi alter ego (que lejitos que está…) partirnos de risa comprobando que efectivamente somos casi igualitas (menos mal que no tenemos ni color ni número favorito igual…) pero es que… es algo tan increíble!! Nos entendemos sólo con mirarnos (nuestro Momento Mirada fue impresionante!) y encima tenemos un anillo de la misma tienda (que bonitos eh?!!!!!) y una camiseta igualitas (la de la vaca XD)
El post me está quedando excesivamente largo… y además no cogen tantas sensaciones, así que tendréis que vivirlas con nosotras en Diciembre, cuando volvamos a quedar incluyendo todo aquel que se quiera apuntar!!! Porque la inscripción en la Pepipandi es gratuita
AQUI… La versión de Luna y si mirais aqui teneis el de Cora… Pero si lo que quereis ver es fuegos artificiales no dejeis de pasar por el post de Acoolgirl, Aqui
Y aquí os dejo una fotillo a ver si adivináis quien soy
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